26 AÑOS CAMINANDO CON EL DIVINO NIÑO JESÚS.

TODO COMENZÓ CON UN DESAYUNO...

Hace 26 años, dos hermanas naturales de Roboré una provincia de Santa Cruz de la Sierra, devotas del Divino Niño Jesús, llegaron con un sueño sencillo, pero inmenso: compartir un desayuno con 20 niños y llevarles un mensaje de amor y esperanza.

Nadie imaginaba que aquel pequeño gesto de solidaridad sería la semilla de una obra que, con el paso de los años, crecería gracias a la Providencia de Dios y al compromiso de muchas personas de buen corazón.

Al principio no contábamos con el acompañamiento permanente de un sacerdote, pero nunca dejamos de confiar en que el Señor iba abriendo el camino.

Con el tiempo llegaron grandes pastores que marcaron nuestra historia, con el Padre Simón Díaz comenzamos a visitar comunidades, barrios alejados, asentamientos, incluso aquellas ubicadas en lugares montañosos como la Falda de la Queñua, donde muchas familias esperaban la celebración de la Santa Misa y una palabra de esperanza. Asimismo, con el paso de los años, nuestra misión fue llegando cada vez más lejos. Recorrimos el valle tarijeño, visitamos comunidades como El Cóndor y muchas otras poblaciones alejadas, además de barrios periféricos de la ciudad, llevando la presencia del Divino Niño Jesús, la Palabra de Dios, la celebración de la Santa Misa, el acompañamiento espiritual y la solidaridad con quienes más lo necesitaban.

Cada camino recorrido, muchas veces por senderos difíciles y largas distancias, fue una oportunidad para compartir la fe, fortalecer a las familias y recordarles que Dios nunca abandona a sus hijos. Así, paso a paso, el Divino Niño fue abriendo puertas y preparando corazones, mientras los Centinelas respondíamos a su llamado con nuestro lema de siempre: "Oración y Acción"

Después, durante casi veinte años, el padre Juan Vega Baldiviezo fallecido hace un año y justo fue llamado a la Casa del Padre el día del cumpleaños del Divino Niño, nos acompañó como guía espiritual por muchos años. Junto a él recorrimos muchas comunidades que correspondían a su jurisdicción como Párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, llevando la imagen del Divino Niño Jesús, la Eucaristía, la Palabra de Dios y el servicio a los más necesitados.

Hoy seguimos acompañados por el padre Marcelo Barrena, quien continúa fortaleciendo espiritualmente esta obra que Dios ha sostenido durante más de un cuarto de siglo.

Con el paso de los años, nuestra misión fue llegando cada vez más lejos. Recorrimos el valle tarijeño, visitamos comunidades como El Cóndor y muchas otras poblaciones alejadas, además de barrios periféricos de la ciudad, llevando la presencia del Divino Niño Jesús, la Palabra de Dios, la celebración de la Santa Misa, el acompañamiento espiritual y la solidaridad con quienes más lo necesitaban.

El Señor también nos abrió caminos más allá de la jurisdicción de Tarija. Nuestra misión llegó hasta Camargo, convencidos de que la obra de Dios no conoce fronteras. Cuando Él llama, el servicio trasciende los límites geográficos y el Evangelio encuentra nuevos corazones donde sembrar esperanza.

Así comprendimos que esta misión no pertenecía a nosotros, sino al Divino Niño Jesús. Él fue quien abrió cada puerta, guió cada paso y nos enseñó que el amor de Dios siempre tiende a expandirse, llegando cada vez más lejos para abrazar a quienes esperan una palabra de fe, un gesto de solidaridad y la certeza de que nunca están solos.

Nuestra misión también nos llevó a compartir con quienes más necesitaban una presencia fraterna y una palabra de esperanza. Visitamos hospitales llevando alimento a los familiares de enfermos, orfanatos, casas de acogida y asilos de ancianos, recorrimos calles entregando comida, ropa y un chocolate caliente para mitigar el invierno, donde descubrimos el rostro de Cristo en cada niño, en cada familiar afligido, persona abandonada y en cada adulto mayor. Y todo aquello casi en silencio.

No llegábamos únicamente con una ayuda material; llevábamos nuestro tiempo, nuestra escucha, una oración, una sonrisa y el cariño del Divino Niño Jesús. Comprendimos que, muchas veces, el regalo más valioso no era lo que podíamos entregar con las manos, sino el amor con el que abríamos el corazón.

Cada visita fortalecía nuestra convicción de que servir al prójimo es servir al mismo Cristo, y que ninguna obra de misericordia es pequeña cuando se realiza con fe y amor.

Nuestro trabajo también fue creciendo. Ya no sólo compartíamos alimentos, ropa o medicamentos. Comprendimos que ayudar también significa brindar oportunidades para que las personas puedan salir adelante con el fruto de su propio esfuerzo.

Así nacieron nuestros pequeños emprendimientos solidarios. Según las habilidades y necesidades de cada familia, entregábamos un horno para la elaboración del pan, una cocina, un carrito para la venta de sándwich u otras herramientas de trabajo, acompañadas de los insumos necesarios para iniciar la actividad y vimos que esta obra era positiva.

Más que una ayuda material, buscábamos devolver la esperanza, fortalecer la dignidad de las personas y brindarles la posibilidad de generar un sustento para sus hogares. Porque creemos que la mejor ayuda es aquella que permite a una familia crecer con su propio trabajo, sostener a sus hijos y construir un futuro con esfuerzo y esperanza.

A lo largo de estos 26 años realizamos numerosas campañas solidarias, sostenidas exclusivamente con el aporte generoso de cada uno de los Centinelas. Nunca esperamos grandes recursos; bastó la voluntad de servir y la confianza en la Providencia de Dios para llegar a quienes más lo necesitaban.

Entre las innumerables bendiciones que el Divino Niño Jesús ha derramado sobre esta obra, recibimos un regalo que marcará nuestro futuro: la generosa donación de un lote de terreno de 300 metros cuadrados, realizada por la señora Paulina Gareca como pilar para emprender más proyectos.

Este noble gesto de desprendimiento y amor al prójimo no constituye únicamente la entrega de un bien material; representa una siembra de esperanza para las generaciones venideras. En ese lugar soñamos con seguir desarrollando la misión que Dios nos ha confiado: evangelizar, servir a los más necesitados, fortalecer la fe y ampliar las obras de misericordia que durante 26 años han caracterizado a los Centinelas del Divino Niño, hoy fortalecidos jurídicamente como Fundación CENDINI.

Elevamos nuestra más sincera gratitud a la señora Paulina Gareca por confiar en esta obra de Dios. Pedimos al Divino Niño Jesús que bendiga abundantemente su vida y la de su familia, y que este gesto de generosidad produzca frutos de amor, solidaridad y esperanza para muchas personas.

Por otra parte, entre los gestos que más nos conmueven está la donación de un cilindro de oxígeno, que hoy continúa prestando un invaluable servicio a enfermos terminales y a personas que lo requieren en momentos de extrema necesidad. Este servicio permanece abierto a toda la comunidad, porque creemos que el verdadero amor cristiano no hace distinciones cuando se trata de aliviar el sufrimiento del prójimo.

Así hemos caminado durante 26 años: compartiendo lo que Dios pone en nuestras manos, convencidos de que la solidaridad, cuando nace del amor, siempre encuentra la manera de multiplicarse.

Resaltar que cada obra se sostenía con cada ayuda del aporte generoso de los propios Centinelas, que siempre ofrecieron su granito de arena con amor y desprendimiento.

Hoy celebramos con inmensa gratitud estos 26 años de oración y acción. Seguimos siendo los Centinelas del Divino Niño, con la misma espiritualidad, el mismo compromiso y el mismo deseo de servir.

La diferencia es que ahora esta obra se fortalece jurídicamente como Fundación CENDINI, para ampliar su campo de acción y llegar a más personas, sin perder jamás la esencia que le dio origen.

Porque nuestra misión sigue siendo la misma: amar a Dios, servir al prójimo y acompañar espiritualmente a quienes más lo necesitan.

¡Gracias! Divino Niño Jesús, por estos 26 años. Lo mejor de esta historia aún está por escribirse...

CENTINELAS DEL DIVINO NIÑO

jurídicamente FUNDACIÓN CENDINI

 

Comentarios

Entradas populares de este blog