LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA

PASO 25. La invitación del sacerdote para que toda la Iglesia participe espiritualmente en el sacrificio de Cristo.

Después de preparar el pan y el vino, el sacerdote se dirige a toda la asamblea diciendo:

“Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.”

Con estas palabras invita a todos los fieles a unirse espiritualmente al sacrificio de Cristo que será ofrecido sobre el altar.

La comunidad responde:

“El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.”

Este diálogo nos recuerda que la Santa Misa no es una acción exclusiva del sacerdote. Toda la Iglesia participa ofreciendo su vida, sus alegrías, sus sufrimientos, su trabajo y sus oraciones, uniéndolos al sacrificio de Jesucristo.

Reflexión: Respondamos con fe y convicción, ofreciendo al Señor todo lo que somos y todo lo que vivimos, para que Él lo transforme con su gracia.

Cita bíblica “Presenten sus cuerpos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios; éste es el culto espiritual que deben ofrecer.» (Romanos 12,1)

26. La oración sobre las ofrendas

Después de la respuesta de la asamblea, el sacerdote extiende las manos y pronuncia la Oración sobre las Ofrendas.

En esta oración pide al Padre que reciba con agrado los dones que la Iglesia presenta y que los santifique para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. También ruega para que quienes participamos en la Eucaristía recibamos los frutos espirituales de este santo sacrificio.

Cada Misa tiene una oración propia, según el tiempo litúrgico o la celebración del día. Con ella concluye la preparación de las ofrendas y comienza la Plegaria Eucarística.

Reflexión: Presentemos al Señor nuestra vida junto con el pan y el vino, confiando en que Él transformará nuestra ofrenda en una fuente de gracia y salvación.

Cita bíblica: «Que mi oración suba hasta ti como el incienso, y mis manos levantadas como la ofrenda de la tarde.» (Salmo 141 (140), 2)

 PASO 27.- El Prefacio

Con la Oración sobre las Ofrendas concluye la preparación de los dones. Inmediatamente comienza la Plegaria Eucarística, cuyo primer momento es el Prefacio.

El sacerdote inicia un hermoso diálogo con la asamblea:

Sacerdote: “El Señor esté con ustedes.”

Pueblo: “Y con tu espíritu.”

Sacerdote: “Levantemos el corazón.”

Pueblo: “Lo tenemos levantado hacia el Señor.”

Sacerdote: “Demos gracias al Señor, nuestro Dios.”

Pueblo: “Es justo y necesario.”

Con este diálogo somos invitados a elevar el corazón hacia Dios y a darle gracias por todas las maravillas que ha realizado por nuestra salvación. A continuación, el sacerdote proclama el Prefacio, una solemne oración de acción de gracias que cambia según el tiempo litúrgico o la fiesta que se celebra.

Reflexión: Participemos con atención en este diálogo, elevando verdaderamente nuestro corazón al Señor y preparándonos para el momento más sagrado de la Santa Misa.

“Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.” (Salmo 136 (135), 1)

Mañana, si Dios lo permite, continuaremos con Toque Espiritual.

¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS BENDIGA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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