PRÁCTICAS EN CUARESMA QUE TRANSFORMA EL CORAZÓN
Sugerencias prácticas para la ORACIÓN “Oren sin cesar.”
La
oración no es sólo un momento del día, es una actitud del corazón.
Aquí tienes prácticas sencillas:
- Ofrecer el día al despertar
Antes
de cualquier actividad, decir: “Señor, este día es para Ti.”
- Leer el Evangelio diario
Unos
minutos de Palabra que iluminen tus decisiones.
- Buscar silencio interior
Apagar
distracciones y escuchar a Dios.
- Rezar el Rosario o una oración
breve
Aunque
sea un misterio o un Padre Nuestro con atención.
- Interceder por otros
Familia,
enfermos, sacerdotes, autoridades.
- Agradecer al final del día
Reconocer
dónde estuvo Dios y pedir perdón.
- Visitar al Santísimo
(si es posible)
Un momento
de adoración transforma el corazón.
La
oración constante fortalece la fe, da paz y nos mantiene unidos al Señor.
“Cuando
tú ores, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, en
lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” Mateo 6,6
Sugerencias prácticas para el AYUNO.
Privarnos
de algo que nos domina.
- Practicar el autocontrol.
Ofrecer
el sacrificio por amor. Moderar
la comida
Servirte
un poco menos de lo habitual y ofrecerlo por una intención especial.
- Evitar antojos.
Renunciar a dulces, sodas, o comidas favoritas durante la semana.
Comer
con sobriedad. Sin exceso ni desperdicio, dando gracias por lo que tienes.
- Ayunar del celular
Establecer
momentos del día sin redes para dedicar tiempo a la oración.
- Ayunar de quejas
Proponerte
un día sin murmurar ni criticar.
- Ofrecer
pequeños sacrificios
Levantarte
antes para orar, hacer una tarea sin quejarte, ceder el lugar o la última
palabra.
- Unir ayuno y caridad
Lo que
ahorres, entrégalo como limosna.
El
verdadero ayuno no endurece el corazón, lo purifica y lo acerca más a Dios.
“Cuando
ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara, para que tu ayuno no sea conocido por
los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo
secreto, te recompensará.” Mateo 6,17-18
Sugerencias prácticas para vivir la LIMOSNA:
- Compartir alimento
Preparar
una bolsa con arroz, fideos, aceite o pan y entregarla a una familia necesitada.
- Dar de lo que usas:
Ropa
en buen estado, zapatos, frazadas, útiles escolares.
- Limitar un gasto personal:
Renunciar
a un gusto (dulces, sodas, otras bebidas, comida especial) y destinar ese
dinero a alguien que lo necesite.
- Limosna de tiempo
Visitar
a un enfermo, escuchar a una persona sola, acompañar a un adulto mayor.
- Limosna
silenciosa
Dejar
discretamente una ayuda económica a alguien que pasa necesidad sin buscar
reconocimiento.
- Apoyar una obra concreta
Colaborar
con tu parroquia, un comedor, una campaña solidaria o un grupo de ayuda.
- Limosna espiritual
Rezar
por alguien que sufre, ofrecer un sacrificio por su necesidad.
La
limosna purifica el corazón, rompe el egoísmo y nos hace más semejantes a
Cristo.
- En la limosna.
Reparar
el daño haciendo el bien. Compartir
con generosidad. Practicar el
perdón.
“Cuando
des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha, para que tu
limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” Mateo
6,3-4
El equilibrio
espiritual
El
arrepentimiento sin conversión se queda en sentimiento.
Sin
arrepentimiento no hay crecimiento espiritual.
La
conversión sin arrepentimiento se vuelve superficial.
Juntas,
transforman el corazón.
¡Que
el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu
amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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