PALABRAS CLAVES DEL TIEMPO DE CUARESMA: ARREPENTIMIENTO Y CONVERSIÓN

En este tiempo litúrgico de la Iglesia Católica, dos palabras resumen el espíritu profundo de la Cuaresma y la Iglesia nos invita a vivir dos actitudes fundamentales: arrepentimiento y conversión.

 Arrepentirse, es reconocer con humildad que hemos fallado. Es mirar nuestro corazón con sinceridad y aceptar que necesitamos a Dios. No es quedarnos en la culpa, sino abrirnos a su misericordia.

Arrepentirse es reconocer que estoy en el camino equivocado.

Convertirse, es dar un paso más, es cambiar de dirección. Es dejar atrás lo que nos aleja de Dios y comenzar a caminar hacia Él con decisiones concretas. La conversión no es solo un sentimiento; es una transformación diaria.

Aunque están relacionadas, no significan exactamente lo mismo.

 ¿Qué es el arrepentimiento?

Arrepentirse es reconocer que estoy en el camino equivocado.

Implica: Reconocer el pecado. Sentir dolor por haber ofendido a Dios. Y Desear cambiar.

En la Biblia, el arrepentimiento no es sólo emoción; es una decisión interior. Es aceptar nuestra fragilidad: “somos polvo”, pero un polvo amado por Dios

¿Qué es la conversión?

La conversión va más allá. La palabra bíblica significa literalmente “cambiar de dirección”.

Es: Volver el corazón hacia Dios. Transformar actitudes. Modificar hábitos. Vivir de manera nueva.

Convertirse es comenzar a caminar en la dirección correcta.

 Cómo vivir estas dos actitudes en Cuaresma

La Cuaresma es un llamado a volver a Dios con sinceridad.

El arrepentimiento no es tristeza pasajera, sino reconocer con humildad nuestras faltas y desear cambiar.

La conversión es dar un giro concreto en nuestra vida: dejar el pecado, sanar heridas, reconciliarnos y comenzar de nuevo.

Vivir el arrepentimiento es: Examinar el corazón con verdad. Pedir perdón sin excusas. Acudir al sacramento de la Reconciliación.

Vivir la conversión es: Cambiar actitudes, no solo palabras. Practicar la oración, el ayuno y la limosna con coherencia. Dejar que Cristo transforme nuestra manera de pensar y actuar.

La Cuaresma no es un tiempo de culpa, sino de esperanza.

Dios no se cansa de esperarnos. Siempre está dispuesto a levantarnos y comenzar con nosotros una historia nueva.

“Desgarren su corazón y no sus vestidos; vuelvan al Señor su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento a la ira y rico en amor.” Joel 2,13

Que esta Cuaresma sea un verdadero regreso al Señor, con un corazón humilde y decidido a cambiar.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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