el señor es mi pastos

nada me faltara

miércoles, 23 de septiembre de 2026

 SAN JOSÉ DORMIDO: CUANDO LA ORACIÓN SE CONVIERTE EN MISERICORDIA

En la Fundación CENDINI – Centinelas del Divino Niño ubicados en Tarija-Bolivia, dos a tres veces al año preparamos las Canastas de San José Dormido, con artículos de primera necesidad y de limpieza para repartir a familias numerosas y con muchas escaseces. También llegamos al asilo de ancianos de la misma forma. Nos reunimos los Centinelas y cada uno aporta lo que puede: dinero, alimentos o simplemente su tiempo y disposición para ayudar.

No importa cuánto damos. Lo importante es que, sumando pequeñas generosidades, podemos llegar hasta hogares donde la necesidad es grande.

Hace pocos días fuimos a entregar una canasta a una familia de muy escasos recursos. Nos habían dicho que allí vivían dos hijos de cinco, con discapacidad y que necesitaban pañales. Pero una cosa es escuchar una necesidad y otra muy distinta es entrar en una casa y encontrarse frente al sufrimiento humano.

Encontramos a un joven de 26 años postrado en cama, sin poder movilizarse y dependiente completamente del cuidado de su madre. Mientras conversábamos apareció una joven caminando con mucha dificultad, nos parecía de diez años.

¿Cuántos años tiene? preguntamos.

Tiene 25 años respondió su madre.

Ella también necesita pañales nos dijo.

Nos quedamos profundamente conmovidas hasta derramar lágrimas.

El amor de una madre que no descansa

Aquella madre sale desde muy de madrugada buscando cómo conseguir el alimento para sus hijos. Limpia patios y casas, lava ropa, cultiva plantas, vende abono y luego sale a vender sus plantines.

Mientras trabaja, sus dos hijos con discapacidad permanecen muchas veces solos, esperando que mamá regrese. Los otros hijos deben asistir a la escuela.

Y ella sigue adelante.

La familia vive muy lejos de la ciudad; solamente llegar hasta allí puede significar pagar entre Bs 40 y Bs 50 de taxi. Necesitan colchones, ropa de cama y, especialmente, muchos pañales talla M.

Al salir de aquella casa, quienes realizamos la visita comentábamos algo que nos había impresionado: esa madre no estaba reclamándole a Dios por la vida que le había tocado.

Simplemente seguía luchando por sus hijos y hasta percibimos paz en su corazón a pesar de la adversidad.

Cuánto puede enseñarnos el amor de una madre. Hay madres que se olvidan incluso de sí mismas, de su descanso y hasta de su propia salud porque primero están sus hijos.

Pero surge inevitablemente una pregunta:

¿Qué pasaría con estos jóvenes si un día mamá faltara?

 No podemos responder esa pregunta solamente con palabras. Quizás Dios nos permita responderla con nuestra solidaridad.

SAN JOSÉ DORMIDO

San José también conoció la preocupación por su familia. Mientras dormía, Dios le habló en sueños y le mostró el camino que debía seguir para proteger a María y al Niño Jesús.

Por eso ponemos nuestras preocupaciones debajo de la imagen de San José Dormido, confiando en su intercesión.

Pero nuestra devoción no puede quedarse solamente en escribir una cartita con una petición y esperar el milagro.

Mientras San José duerme, nosotros debemos despertar.

Despertar ante el hambre.

Despertar ante la enfermedad.

Despertar ante una madre agotada.

Despertar ante quien necesita alimento, un colchón, ropa de cama o simplemente un paquete de pañales.

Porque algunas veces aquello que pedimos a Dios en oración, encuentra respuesta a través de nuestras propias manos.

 “El Rey responderá. En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Mateo 25,40

REFLEXIÓN

Quizás no podamos solucionar todos los problemas de una familia, pero podemos aliviar una parte de su carga.

Un paquete de pañales puede parecernos poco, pero para una madre que debe elegir entre comprar alimento o pañales significa muchísimo.

Un colchón que ya no utilizamos puede convertirse en el descanso de quien permanece todo el día postrado.

Una sábana, una frazada, alimentos o una pequeña colaboración económica pueden transformarse en una verdadera obra de misericordia.

No siempre necesitamos tener mucho dinero para ayudar. Necesitamos, sobre todo, un corazón capaz de ver la necesidad del otro y no pasar de largo.

Una invitación a la solidaridad

Desde la Fundación CENDINI – Centinelas del Divino Niño, invitamos a quienes deseen unirse a esta obra de amor.

Actualmente necesitamos especialmente pañales talla M, colchones, ropa de cama y alimentos para esta familia.

Puedes colaborar con lo que esté dentro de tus posibilidades. No importa si parece poco. Cuando muchas manos se unen, una pequeña ayuda puede convertirse en una gran obra de misericordia.

San José, custodio de la Sagrada Familia, enséñanos no solamente a confiar nuestras preocupaciones a Dios, sino también a levantarnos y servir cuando alguien nos necesita.

ORACIÓN

San José Dormido,

hoy ponemos bajo tu cuidado a esta madre y a sus hijos.

Intercede para que nunca les falte el alimento,

el abrigo, los pañales y unas manos generosas que los acompañen.

Y despierta también nuestro corazón,

para que sepamos reconocer a Jesús

en cada hermano que necesita nuestra ayuda.

San José, protector de las familias, ruega por ellos y por nosotros. Amén.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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