ENSEÑA A TUS HIJOS A ORAR
Enséñales a orar desde pequeños. Aunque un día se
alejen de Dios, cambien de rumbo o parezcan olvidar lo aprendido, en los
momentos difíciles recordarán aquellas oraciones que sembraste en su corazón y
sabrán cómo regresar al Padre.
La oración aprendida en la niñez es una semilla que puede permanecer escondida durante años, pero nunca muere. Cuando necesiten consuelo, esperanza o perdón, encontrarán nuevamente el camino hacia Dios.
Para que, cuando sus corazones estén rotos, acudan a
Dios y no busquen refugio en los caminos equivocados del mundo.
No esperes a que llegue una dificultad para hablarles
de Dios. Enséñales desde pequeños a agradecer, pedir perdón y confiar en el
Señor. Reza con ellos antes de dormir, bendícelos al salir de casa y
acompáñalos a la Santa Misa.
Llegará un momento en que no podrás evitarles una
decepción, una pérdida, una traición o una caída. Tampoco podrás estar siempre
a su lado. Pero si sembraste la oración en sus corazones, sabrán dónde
encontrar consuelo, fortaleza y esperanza.
El mundo puede ofrecerles distracciones momentáneas,
pero solamente Dios puede sanar profundamente sus heridas. No basta con
decirles que recen: necesitan vernos orar, participar en la Santa Misa, rezar
el Rosario en familia y asistir a algún grupo de oración. El ejemplo de unos
padres que confían en Dios deja una huella profunda que acompañará a sus hijos
durante toda la vida.
Aunque algún día se alejen o cambien de rumbo,
recordarán lo que vieron y aprendieron en el hogar. En los momentos difíciles,
aquella semilla de fe podrá ayudarlos a encontrar nuevamente el camino de
regreso a Dios.
“Inicia al joven según el camino que debe
seguir; aun cuando sea viejo, no se apartará de él” Proverbios 22,6
Reflexión
La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos
no es solamente material. Es enseñarles que tienen un Padre celestial que nunca
los abandona. Tal vez algún día se alejen o dejen de rezar, pero la semilla
sembrada permanecerá en su corazón y, cuando más lo necesiten, podrán recordar
el camino de regreso a Dios.
Oración
Señor, enséñame a conducir a mis hijos hacia ti.
Que mis palabras y mi ejemplo les enseñen a orar,
a confiar en tu amor y a buscarte en toda
circunstancia.
Cuando sus corazones estén heridos,
abrázalos y no permitas que busquen consuelo
en aquello que pueda destruirlos.
Acompáñalos cuando yo no pueda estar a su lado
y recuérdales siempre que en ti
encontrarán refugio, fortaleza y paz. Amén.
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE
ACOMPAÑE!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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