el señor es mi pastos

nada me faltara

viernes, 18 de septiembre de 2026

 ENSEÑA A TUS HIJOS A ORAR

Enséñales a orar desde pequeños. Aunque un día se alejen de Dios, cambien de rumbo o parezcan olvidar lo aprendido, en los momentos difíciles recordarán aquellas oraciones que sembraste en su corazón y sabrán cómo regresar al Padre.

La oración aprendida en la niñez es una semilla que puede permanecer escondida durante años, pero nunca muere. Cuando necesiten consuelo, esperanza o perdón, encontrarán nuevamente el camino hacia Dios.

Para que, cuando sus corazones estén rotos, acudan a Dios y no busquen refugio en los caminos equivocados del mundo.

No esperes a que llegue una dificultad para hablarles de Dios. Enséñales desde pequeños a agradecer, pedir perdón y confiar en el Señor. Reza con ellos antes de dormir, bendícelos al salir de casa y acompáñalos a la Santa Misa.

Llegará un momento en que no podrás evitarles una decepción, una pérdida, una traición o una caída. Tampoco podrás estar siempre a su lado. Pero si sembraste la oración en sus corazones, sabrán dónde encontrar consuelo, fortaleza y esperanza.

El mundo puede ofrecerles distracciones momentáneas, pero solamente Dios puede sanar profundamente sus heridas. No basta con decirles que recen: necesitan vernos orar, participar en la Santa Misa, rezar el Rosario en familia y asistir a algún grupo de oración. El ejemplo de unos padres que confían en Dios deja una huella profunda que acompañará a sus hijos durante toda la vida.

Aunque algún día se alejen o cambien de rumbo, recordarán lo que vieron y aprendieron en el hogar. En los momentos difíciles, aquella semilla de fe podrá ayudarlos a encontrar nuevamente el camino de regreso a Dios.

 “Inicia al joven según el camino que debe seguir; aun cuando sea viejo, no se apartará de él” Proverbios 22,6

Reflexión

La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos no es solamente material. Es enseñarles que tienen un Padre celestial que nunca los abandona. Tal vez algún día se alejen o dejen de rezar, pero la semilla sembrada permanecerá en su corazón y, cuando más lo necesiten, podrán recordar el camino de regreso a Dios.

Oración

Señor, enséñame a conducir a mis hijos hacia ti.

Que mis palabras y mi ejemplo les enseñen a orar,

a confiar en tu amor y a buscarte en toda circunstancia.

Cuando sus corazones estén heridos,

abrázalos y no permitas que busquen consuelo

en aquello que pueda destruirlos.

Acompáñalos cuando yo no pueda estar a su lado

y recuérdales siempre que en ti

encontrarán refugio, fortaleza y paz. Amén.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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