REFLEXIÓN EN TOQUE ESPIRITUAL

NO DESISTAS: DIOS ESTÁ CONTIGO

La vida tiene altibajos. Hay momentos de alegría, pero también etapas en las que una enfermedad, un problema económico, la falta de trabajo, una ruptura matrimonial o una dificultad familiar parecen quitarnos la esperanza.

Tal vez resulte difícil decirle a quien está sufriendo: “No te desesperes”. Sin embargo, cuando nuestras fuerzas se debilitan, la fe y la confianza en el Señor pueden sostenernos y ayudarnos a continuar.

Confiar en Dios no significa quedarse de brazos cruzados. Significa orar y, al mismo tiempo, actuar: buscar atención médica, terapia familiar, pedir ayuda, organizar los gastos, tocar puertas, preparar una hoja de vida, aceptar un trabajo digno mientras aparece una mejor oportunidad y dejarnos acompañar por quienes nos aman.

No te avergüences de pedir ayuda. Habla con tu familia, tu comunidad, tu parroquia o alguna institución que pueda orientarte. Dios muchas veces responde por medio de las personas que pone en nuestro camino.

Hoy quizá no encuentres una solución inmediata, pero puedes dar un pequeño paso. No permitas que el miedo te paralice ni que una dificultad te haga pensar que todo está perdido. Descansa cuando sea necesario, llora si lo necesitas, pero no abandones la lucha.

“Arroja en el Señor toda tu carga, porque él te sostendrá, él no consentirá  que se derrote al justo para siempre.” Salmo 55,23

No podemos esperar que las cosas caigan del cielo. La fe también nos impulsa a actuar: buscar oportunidades, generar recursos, descubrir nuestras aptitudes y desarrollar los dones que Dios nos ha regalado. Cada persona posee talentos y potencialidades que debe poner a trabajar con responsabilidad y perseverancia. Como enseña la parábola de los talentos, Dios espera que hagamos fructificar lo que hemos recibido.

“Muy bien, servidor bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, yo te confiaré mucho más.” Mateo 25,21

Oración

Señor, hoy pongo en tus manos mi enfermedad, mis necesidades económicas, mi matrimonio y mi búsqueda de trabajo. Dame fortaleza para no desistir, sabiduría para encontrar caminos y personas generosas que puedan ayudarme. Abre las puertas que necesito y enséñame a confiar en ti, aun cuando todavía no vea la solución. Amén.

Haz todo lo que esté a tu alcance y encomienda tus esfuerzos al Señor. Dios bendice nuestra perseverancia, abre caminos y nos sostiene cuando las fuerzas comienzan a faltar.

¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE ACOMPAÑE!

Tu amiga,

Mirtha Villarroel de Rocha

Hasta nuestro próximo Toque Espiritual.

 

 

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