LA BIBLIA: UN ENCUENTRO DIARIO CON DIOS
No basta con tener una Biblia en casa; lo importante
es abrirla, leerla y dejar que Dios nos hable a través de ella. Cuando nos
acercamos a su Palabra con fe, descubrimos que no es un libro más, sino una luz
que ilumina nuestra vida y nos acerca a Dios.
NO TENGAS MIEDO DE EMPEZAR POCO A
POCO.
No necesitas leer toda la Biblia para comenzar a
conocer a Dios. Lo importante no es cuánto lees, sino cuánto permites que su
Palabra llegue a tu corazón.
Un Evangelio.
Un capítulo.
Un versículo.
Diez minutos al día.
Puede ser suficiente para iniciar un hermoso camino de
encuentro con Dios.
Comienza, por ejemplo, con el Evangelio de San Juan.
Lee despacio, sin prisas, tratando de comprender lo que Jesús quiere enseñarte.
Si algún pasaje te llama la atención, detente, vuelve a leerlo y medita sobre
lo que significa para tu vida.
No te preocupes si al principio encuentras palabras o
acontecimientos difíciles de comprender. La Biblia no es un libro que debamos
terminar rápidamente, sino una Palabra que debemos aprender a escuchar, meditar
y vivir.
Haz de su lectura un encuentro diario con Dios. Busca
un lugar tranquilo, guarda unos minutos de silencio y, antes de comenzar,
pídele al Espíritu Santo que ilumine tu entendimiento.
Recuerda que diez minutos diarios, dedicados con amor
y perseverancia, pueden convertirse en una hermosa costumbre que fortalezca tu
fe y transforme tu manera de vivir.
Cita bíblica
“Lámpara es tu
palabra para mis pasos, luz en mi sendero». (Salmo 119,105).
No tengas prisa
No necesitas leer muchos capítulos cada día.
Puedes comenzar con un capítulo diario, incluso menos
si deseas detenerte en una frase que haya tocado tu corazón.
Antes de leer, haz una pequeña oración:
“Señor, voy a abrir tu Palabra. Abre también mi
corazón para escuchar lo que hoy quieres decirme.”
Porque leer la Biblia no consiste solamente en
preguntarnos:
¿Cuánto leí hoy?
La pregunta más importante es:
¿Qué Palabra se quedó hoy en mi corazón?
¡DIOS TE BENDIGA Y LA VIRGEN MARÍA SIEMPRE TE
ACOMPAÑE!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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