SER MADRE ES LLEVAR EL AMOR DE DIOS HECHO VIDA EN EL CORAZÓN."

“Ser madre es un privilegio divino. Ningún reconocimiento humano supera el honor que Dios entrega al llamar a una mujer: mamá. Porque ese título no es académico no se obtiene en ninguna universidad, ni con riquezas, sino con amor, entrega, paciencia y sacrificio. Una madre lleva en su corazón la capacidad de cuidar, proteger, enseñar y amar incondicionalmente aun en los momentos más difíciles.

Dios bendice a la mujer con el don maravilloso de dar vida, y junto con ello le concede la misión más grande: formar hijos con amor y fe. Por eso, el título de madre tiene un valor eterno, porque nace del corazón y permanece para siempre en la vida de los hijos. Ser llamada “mamá”, es escuchar la palabra más dulce, más sincera y más llena de amor que puede existir.

La maravilla de ser madre de tres hijos, un varón y dos mujercitas, es una felicidad que se siente con intensidad cuando comprendemos que la maternidad es una bendición de Dios. Cada dolor al traerlos al mundo se olvida al instante, porque el amor de madre todo lo puede, todo lo sana y todo lo transforma.

Puedo con orgullo expresar este sentimiento, esta palabra de MADRE… Quiero mirar a mis dos hijas ALEJANDRITA Y MELISSITA son mis tesoros y agradecer a Dios por sus vidas. En ustedes veo la prolongación más hermosa de la maternidad, porque ahora también conocen el milagro y el don maravilloso de dar vida.

Como madre, mi corazón se llena de emoción al verlas convertidas en mamás, cuidando, protegiendo y amando a sus hijos con la misma ternura con la que un día yo las abracé a ustedes. La historia del amor se repite generación tras generación, y comprendo que el amor de madre nunca termina, solamente crece y se multiplica.

Para toda mamá que lea este texto recuerde que “Ser madre es un privilegio divino.” Los hijos son bendición del Señor, regalos de Dios que llenan el alma y dan sentido a la vida.

Dios nos concede el milagro de dar vida, de amar sin medida y de dejar huellas eternas en el corazón de los hijos. Aun en los días difíciles, nunca olvidemos que el abrazo de una madre, su oración y su amor son uno de los regalos más grandes que existen en este mundo.

Sin duda no fui una madre dotada de hermosura, de un físico perfecto, porque hermoso y perfecto sólo es Dios, pero cuánto somos capaces de hacer por amor a una hija, por amor a un hijo. Ese amor nos vuelve fuertes, pacientes, valientes y capaces de dar hasta lo último de nuestro ser.

SER MADRE ES: amar sin medida, proteger aun en silencio, orar cada noche por los hijos, sufrir cuando ellos sufren, alegrarse con cada uno de sus logros, esperarlos siempre con los brazos abiertos, perdonar, aconsejar, acompañar, y nunca dejar de preocuparse, aunque ya hayan crecido.

Yo particularmente soy feliz, muy feliz, y sólo puedo dar gracias a Dios por mis tres muchachitos. Mis hijas también son madres y la historia se repite; ahora comprenden ese amor inmenso que sólo una madre puede sentir.

Y en este Día de la Madre también recuerdo a mi madre, que partió hace diez años. Los tiempos de antes no eran como los de ahora; hoy todo se compra fácilmente y hasta basta un QR para mandar efectivo y te compres lo que quieras.   

Pero en mi niñez las cosas tenían otro valor, porque nacían del esfuerzo y del amor. Recuerdo cuánto me costaba juntar unos pesitos para comprarle un pequeño regalito a mi madre, quizá una cristalería demasiado sencilla, o una tela para que se haga un vestido, no era lo ideal, porque ella merecía mucho más. Sin embargo, cada obsequio llevaba el amor más puro de una hija hacia su mamá.

Son etapas de la vida que quedan grabadas para siempre en el corazón, porque en cada época la madre no caduca, es la única mujer a quien amamos profundamente, aun después de su partida. Y aunque ya no esté físicamente conmigo, su amor, sus enseñanzas y sus recuerdos viven eternamente en mi alma.

Virgen Santísima, gracias por tu maternidad; nos diste al Hijo de Dios y nos enseñaste el amor más puro. Yo también tuve la dicha de recibir a mis hijos como un regalo del cielo, y por eso hoy mi corazón rebosa gratitud. Y puedo confirmar que Madre es sinónimo de ternura, sacrificio, fortaleza y amor eterno.

¡FELIZ DÍA DE LA MADRE PARA TODAS AQUELLAS MUJERES QUE AMAN CON EL CORAZÓN DE DIOS!

¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA  Y LA VIRGEN NOS PROTEJA¡

TU AMIGA

Mirtha Villarroel de Rocha

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