¿PARA QUÉ SIRVEN LAS NOVENAS?  NUEVE DÍAS PARA     CAMINAR CON DIOS

Los católicos rezamos novenas a diversas advocaciones de la Santísima Virgen María, a San José Dormido, a San Judas Tadeo, a San Expedito y a muchos otros santos que, con su ejemplo de vida, nos enseñan a seguir a Cristo. Sabiendo que ellos no sustituyen a Dios, sino que interceden por nosotros ante Él, como hermanos mayores que ya gozan de su presencia.

Muchas personas rezan una novena cuando atraviesan una enfermedad, una dificultad económica, problemas familiares o necesitan tomar una decisión importante. Conviene preguntarnos: ¿qué es realmente una novena y por qué la Iglesia la practica desde hace tantos siglos?

La novena consiste en dedicar nueve días consecutivos de oración, con perseverancia y confianza, presentando nuestras necesidades a Dios por la intercesión de Jesucristo, de la Santísima Virgen María o de un santo. El número nueve recuerda a los nueve días que los Apóstoles permanecieron reunidos en oración con la Virgen María, desde la Ascensión del Señor hasta la venida del Espíritu Santo en Pentecostés (cf. Hechos 1, 12-14).

Sin embargo, una novena no es una fórmula mágica para obtener lo que queremos. Tampoco es un intercambio con Dios. Su verdadero propósito es transformar nuestro corazón, fortalecer nuestra fe y enseñarnos a confiar en la voluntad del Señor, aun cuando la respuesta no sea la que esperamos o llegue en un tiempo distinto al nuestro.

Cada día de una novena nos ayuda a crecer espiritualmente. Aprendemos a ser constantes en la oración, a cultivar la paciencia, a reconocer nuestras debilidades y a descubrir que Dios nunca abandona a quienes lo buscan con un corazón sincero. 

Vivimos en una sociedad que desea resultados inmediatos, pero Dios nos invita a caminar con Él paso a paso. La oración perseverante fortalece la esperanza, nos da paz en medio de las pruebas y nos ayuda a comprender que el Señor siempre escucha, aunque su respuesta no siempre coincida con nuestros deseos.

Cuando una familia o una comunidad reza unida una novena, fortalece la fe, la unidad y la confianza en Dios. Por eso, no permitamos que las novenas sean sólo una costumbre; vivámoslas con un corazón abierto, meditando la Palabra de Dios, participando en los sacramentos y acompañando nuestra oración con obras de caridad. 

En cada novena que rezamos encontramos paz donde antes había angustia, esperanza donde había desesperación y fortaleza para continuar el camino. Ese también es un gran regalo de Dios.

Por eso, nunca dejemos de rezar con confianza. Las novenas nos recuerdan que Dios escucha siempre a sus hijos y que la Virgen María y los santos interceden por nosotros con amor. Ellos nos conducen a Jesús, que es el único Salvador y la fuente de toda gracia.

Hoy te invito a comenzar o continuar una novena con fe. No te canses si todavía no ves resultados. Persevera en los nueve días que Dios trabaja muchas veces en silencio, preparando el momento oportuno. Mientras tú oras, Él fortalece tu alma, sostiene tu esperanza y nunca deja de actuar.

"Sean constantes en la  oración, quédense velando para dar gracias." (Colosenses 4, 2)

¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

Comentarios

Entradas populares de este blog