LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…

PASO 5. La genuflexión y la inclinación: cuándo y por qué

En la Santa Misa, nuestros gestos también expresan la fe. La genuflexión y la inclinación no son simples actos de cortesía; son signos de adoración y respeto hacia Dios.

Cuando el Santísimo Sacramento está reservado en el Sagrario, al entrar o salir del templo hacemos una genuflexión, apoyando la rodilla derecha en el suelo por un instante. Con este gesto reconocemos que Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía.

Si por edad o enfermedad no podemos hacerla, realizamos una inclinación profunda con el mismo espíritu de respeto.

La inclinación profunda se realiza como signo de veneración al altar cuando el Santísimo Sacramento no se encuentra en el presbiterio o cuando así lo indican las normas litúrgicas durante la celebración. El altar representa a Cristo, sobre él se renovará sacramentalmente el sacrificio de la Cruz y se ofrecerá el Banquete Eucarístico.

Estos gestos no deben hacerse con prisa ni por costumbre, sino con fe, amor y recogimiento.

Vivámoslo hoy: La próxima vez que entres a la iglesia, realiza la genuflexión y la inclinación con calma, recordando que estás delante de la presencia del Señor.

Cita bíblica: "Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en los abismos." Filipenses 2, 10.

PASO 6. El silencio antes de comenzar la Santa Misa

Después de saludar a Jesús en el Sagrario y ocupar nuestro lugar, comienza un tiempo muy valioso: el silencio. No es un momento vacío ni una simple norma de educación; es el tiempo para preparar el corazón antes del encuentro con el Señor.

En esos minutos podemos dar gracias a Dios, pedir perdón por nuestros pecados, poner en sus manos nuestras alegrías, preocupaciones y necesidades, y orar por quienes nos han pedido una oración. Poco a poco dejamos atrás el ruido del mundo para escuchar la voz de Dios.

Evitemos las conversaciones innecesarias dentro del templo. Habrá tiempo para saludar a nuestros amigos al finalizar la celebración. Antes de que empiece la Santa Misa, el protagonista es Jesús, que nos espera en el silencio para hablarnos al corazón.

Vivámoslo hoy: Llega unos minutos antes de la Misa y dedica ese tiempo a hablar con Jesús en silencio. Descubrirás la paz que solo Él puede regalar.

Cita bíblica: "El Señor está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra." Habacuc 2, 20.

PASO 7. La procesión de entrada

Cuando comienza el canto de entrada, el sacerdote, acompañado por los ministros y monaguillos, avanza en procesión hacia el altar. No es una simple caminata; representa al Pueblo de Dios que peregrina hacia el encuentro con Cristo y anuncia que la celebración sagrada está por comenzar.

Mientras la procesión avanza, participemos en el canto con alegría y permanezcamos atentos. Evitemos seguir conversando o distraernos. Al llegar al altar, el sacerdote lo besa en señal de veneración, porque el altar representa a Cristo, sobre quien se ofrecerá el Sacrificio Eucarístico.

Desde ese momento, toda nuestra atención debe dirigirse a la celebración. Cada canto, cada oración y cada gesto nos ayudan a entrar en el misterio del amor de Dios que se hace presente en la Santa Misa.

Vivámoslo hoy: Cuando inicie la procesión de entrada, canta con fe y une tu corazón al de toda la Iglesia, que se reúne para celebrar el sacrificio de Cristo.

Cita bíblica: "Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza." Salmo 100, 4.

Mañana, si Dios lo permite, continuaremos con un nuevo tema de La Belleza de la Santa Misa. Paso a paso aprenderemos a vivir la Santa Eucaristía. Los invito a seguir acompañando Toque Espiritual y a compartir estas enseñanzas.

¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS BENDIGA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

 

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