LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO… LITURGIA DE LA PALABRA

 La Liturgia de la Palabra es el momento de la Santa Misa en el que Dios habla a su pueblo a través de las Sagradas Escrituras. No se trata simplemente de leer un texto, sino de escuchar la voz del Señor, que hoy sigue hablando a su Iglesia.


Las lecturas bíblicas, el salmo responsorial, el Evangelio y la homilía, forman una unidad que nos ayuda a conocer la voluntad de Dios, fortalecer nuestra fe y preparar nuestro corazón para la Liturgia Eucarística.

Por eso, tanto quien proclama la Palabra como quien la escucha debe hacerlo con atención, respeto y espíritu de oración, convencido de que es Cristo mismo quien nos habla y nos invita a poner en práctica su mensaje.

"Habla, Señor, que tu siervo escucha." (1 Samuel 3, 10)

 

PASO 14. Primera lectura

La Liturgia de la Palabra comienza con la primera lectura, tomada generalmente del Antiguo Testamento; durante el tiempo pascual se lee de los Hechos de los Apóstoles.

En ella descubrimos cómo Dios fue preparando, desde siglos antes, la venida de Jesucristo y cómo su Palabra sigue iluminando nuestra vida. Escuchemos con atención, porque es Dios quien nos habla.

Al finalizar, el lector dice: "Palabra de Dios", y respondemos con fe: "Te alabamos, Señor."

Cita bíblica: «Tu palabra es lámpara para mis pasos y luz en mi camino.» (Salmo 119,105)

 

PASO 15 Salmo responsorial

El salmo responsorial es nuestra respuesta a la primera lectura. No es un simple canto: es la misma Palabra de Dios convertida en oración.

Al repetir el estribillo junto con toda la asamblea, alabamos, agradecemos, suplicamos o confiamos en el Señor con las palabras inspiradas por el Espíritu Santo.

Participemos respondiendo con atención y devoción.

Cita bíblica: «Aclamen al Señor, toda la tierra; sirvan al Señor con alegría.» (Salmo 100,1-2)


PASO 16. Segunda lectura (domingos y solemnidades)

Los domingos y en las solemnidades se proclama una segunda lectura, tomada de las cartas de los Apóstoles o del libro del Apocalipsis.

Estas enseñanzas nos ayudan a comprender cómo vivían la fe los primeros cristianos y nos invitan a poner el Evangelio en práctica en nuestra vida diaria.

También aquí escuchamos a Dios que sigue instruyendo a su Iglesia.


Cita bíblica: «Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, corregir y educar en la justicia.” (2 Timoteo 3,16)

 

¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS BENDIGA!


Tu amiga


Mirtha Villarroel de Rocha

 

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