LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…

PASO 8. La señal de la cruz y el saludo inicial

La Santa Misa comienza en el nombre de la Santísima Trinidad. Cuando hacemos la señal de la cruz recordamos que pertenecemos a Cristo y renovamos nuestra fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es un gesto que debe hacerse con respeto, sin prisa y con devoción.

Después, el sacerdote nos saluda diciendo: "El Señor esté con ustedes", y la asamblea responde: "Y con tu espíritu". Con este saludo comienza oficialmente la celebración, recordándonos que Cristo está presente en medio de su pueblo reunido.

Cita bíblica: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.» (2 Corintios 13,13)

PASO 9. El acto penitencial

Antes de escuchar la Palabra de Dios y participar en el Sacrificio Eucarístico, reconocemos humildemente que somos pecadores y necesitamos la misericordia del Señor. No es un momento para sentir miedo, sino para abrir el corazón al perdón de Dios.

Al rezar el "Yo confieso" o cualquiera de las otras fórmulas penitenciales, pedimos perdón por nuestros pecados y nos disponemos a celebrar dignamente la Santa Misa.

Cita bíblica: «Si reconocemos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos.» (1 Juan 1,9)

PASO 10. El Señor, ten piedad (Kyrie)

Después del acto penitencial, toda la asamblea invoca la misericordia de Cristo diciendo: "Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad."

La palabra Kyrie significa precisamente "Señor" en griego. Con esta antigua oración reconocemos a Jesús como nuestro Salvador y le pedimos que siga derramando su amor y su misericordia sobre nosotros.

No es una repetición sin sentido; es un clamor confiado al corazón misericordioso de Cristo.

Cita bíblica: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí.» (Lucas 18,38)

PASO 11. El Gloria

El Gloria es un hermoso himno de alabanza que la Iglesia canta desde los primeros siglos. Con él damos gloria a Dios Padre, reconocemos a Jesucristo como el Cordero de Dios y proclamamos la grandeza del Espíritu Santo.

Se canta o se recita los domingos fuera del tiempo de Adviento y Cuaresma, así como en las solemnidades y fiestas. Mientras lo rezamos, nuestro corazón se une al canto de los ángeles en el nacimiento de Jesús: "Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor."

No lo recemos de memoria solamente; alabemos a Dios con alegría y gratitud.

Cita bíblica: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su favor.» (Lucas 2,14)

Mañana, si Dios lo permite, continuaremos con un nuevo tema de La Belleza de la Santa Misa. Paso a paso aprenderemos a vivir la Santa Eucaristía.

Los invito a seguir acompañando Toque Espiritual si Dios lo permite y a compartir estas enseñanzas.

¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS BENDIGA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

 

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