LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. PASO A PASO…LITURGIA EUCARÍSTICA

PASO 22. La presentación de las ofrendas

Con la presentación de las ofrendas comienza la Liturgia Eucarística.

Se llevan al altar el pan y el vino, que por la acción del Espíritu Santo se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Junto con estos dones, también presentamos nuestra vida: nuestras alegrías, preocupaciones, trabajos, sufrimientos y esperanzas.

En este momento también se realiza la colecta u ofrenda económica, destinada al sostenimiento de la Iglesia, sus obras pastorales y la ayuda a los más necesitados. No es una limosna obligatoria, sino una expresión de amor, gratitud y corresponsabilidad con la misión de la Iglesia. Cada uno ofrece según sus posibilidades y con generosidad.

Mientras el sacerdote prepara el altar, toda la comunidad se dispone interiormente para el gran sacrificio eucarístico.

Reflexión: El Señor no mira la cantidad de nuestra ofrenda, sino el amor con que la entregamos. Cada vez que ofrecemos algo a Dios, también le ofrecemos nuestro corazón.

Cita bíblica: «Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres.» (1 Timoteo 2, 1)

PASO 23. El lavado de las manos

Después de preparar el altar y recibir los dones, el sacerdote realiza el lavado de las manos, conocido en la liturgia como el lavabo.

Mientras el ministro vierte un poco de agua sobre sus manos, el sacerdote ora en voz baja:

“Lava del todo mi delito, Señor, y limpia mi pecado.”

Este gesto no tiene un fin de higiene, sino un profundo significado espiritual. Expresa el deseo de presentarse con un corazón limpio para celebrar dignamente el santo sacrificio de la Eucaristía.

Este momento también nos invita a examinar nuestro interior y a pedir al Señor que purifique nuestros pensamientos, palabras y obras, para participar con sinceridad y devoción en la Santa Misa.

Reflexión: Antes de acercarnos al misterio del altar, pidamos a Dios que limpie nuestro corazón y nos conceda vivir esta celebración con humildad, fe y amor.

Cita bíblica: “Lavo mis manos en señal de inocencia y camino alrededor de tu altar, Señor.” (Salmo 26 (25), 6)

PASO 24. La invitación a la oración

Después del lavado de las manos, el sacerdote se vuelve hacia la asamblea y dice:

 “Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.”

Todos respondemos:

“El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.”

Con este diálogo, toda la comunidad se une al sacerdote para ofrecer a Dios el sacrificio de Cristo. La Santa Misa no es solo la oración del sacerdote; es la ofrenda de toda la Iglesia, donde cada fiel presenta al Señor su vida, su trabajo, sus alegrías, sus sufrimientos y sus intenciones.

Respondamos estas palabras con atención y fe, conscientes de que también nosotros participamos en el sacrificio redentor de Jesucristo.

Reflexión: En este momento, ofrezcamos al Señor nuestro corazón, nuestra familia, nuestro trabajo y todo lo que somos, uniéndolo al sacrificio perfecto de Cristo por la salvación del mundo.

Cita bíblica:

"Ofrezcan sus cuerpos como una víctima viva, santa y agradable a Dios; este es su culto espiritual." (Romanos 12, 1)

Si el Señor así lo permite seguiremos con Toque Espiritual...

¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS BENDIGA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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