LA BELLEZA DE LA SANTA MISA. "PASO A PASO APRENDEREMOS A AMAR, COMPRENDER Y VIVIR LA SANTA EUCARISTÍA."
Muchas personas asisten a la
Santa Misa cada domingo desde hace años. Participan con fe, responden las
oraciones y reciben la Sagrada Comunión. Sin embargo, no siempre conocen el profundo
significado de cada gesto, cada palabra, cada silencio y cada signo que la
Iglesia nos ofrece en la celebración eucarística.
Paso 1. Antes de salir de casa: preparémonos para
encontrarnos con Jesús
La Santa Misa comienza mucho
antes de entrar en la iglesia. Empieza en el momento en que decidimos responder
a la invitación del Señor.
Antes de salir de casa,
dediquemos unos instantes a prepararnos espiritualmente. Hagamos una breve
oración, pidamos a Dios un corazón limpio, ofrezcámosle nuestras alegrías,
preocupaciones e intenciones, y dispongámonos a escuchar su Palabra y a
recibirlo en la Eucaristía.
No vamos simplemente a
cumplir una obligación; vamos a encontrarnos con Jesús, que nos espera con
inmenso amor. Preparémonos con alegría, recogimiento y gratitud, para que cada
Santa Misa sea un verdadero encuentro con Él.
Cita bíblica: «Acerquémonos
con corazón sincero y con plena confianza en la fe.» Hebreos 10,22
PASO 2. La
vestimenta para la casa de Dios
Nuestra manera de vestir
también expresa el amor y el respeto que tenemos por Dios. Así como procuramos
presentarnos adecuadamente para una ocasión importante, con mayor razón debemos
hacerlo cuando vamos al encuentro de Cristo en la Santa Misa.
No se trata de usar ropa
costosa o elegante, sino de vestir con limpieza, sencillez, modestia y decoro.
Es conveniente evitar prendas que distraigan o no sean apropiadas para la
celebración, como escotes pronunciados, minifaldas, pantalones o shorts muy
cortos, ropa excesivamente ajustada o transparente, chinelas o sandalias de
playa, camisetas deportivas, gorras y cualquier vestimenta que reste solemnidad
al servicio litúrgico.
Nuestro cuerpo también
glorifica a Dios. La forma en que nos presentamos en su casa manifiesta el
respeto que sentimos por Aquel que nos espera con amor.
Vivámoslo
hoy: Antes de salir para la
Santa Misa, pregúntate: "¿Mi manera de vestir refleja el respeto y el amor
que tengo por Jesús?"
Cita bíblica: Revístanse del
Señor Jesucristo. (Romanos 13,14)
PASO 3. La llegada a la iglesia
Al llegar al templo,
entremos con respeto y recogimiento. Recordemos que estamos entrando en un
lugar sagrado, donde Dios habita de manera especial.
Evitemos las conversaciones
innecesarias y el uso del teléfono celular, apágalo o déjalo modo silencio.
Nuestro primer pensamiento debe dirigirse al Señor.
Cada iglesia es una casa de
oración, donde Cristo reúne a su pueblo para celebrar el misterio de nuestra
salvación.
Cita bíblica: Mi casa será
llamada casa de oración. (Mateo 21,13)
PASO 4. El
encuentro con Jesús en el Sagrario
Al entrar en la iglesia, nuestro primer saludo no debe
ser para los amigos o conocidos, sino para Jesús, que permanece realmente
presente en el Santísimo Sacramento, reservado en el Sagrario.
Antes de buscar nuestro asiento, dirijamos la mirada y
nuestros pasos al Sagrario y, si allí se encuentra reservado el Santísimo
Sacramento, hagamos una genuflexión con profundo respeto y amor. Ese gesto
expresa nuestra fe en la presencia real de Cristo y nuestra adoración al Señor
que nos espera.
Solo después de saludar a Jesús ocupemos nuestro
lugar. Las conversaciones pueden esperar. El templo es, ante todo, un lugar de
oración y encuentro con Dios. Dediquemos unos momentos al diálogo silencioso
con Él, agradeciendo su presencia y preparándonos para participar en la Santa
Misa con un corazón abierto.
Vivámoslo hoy: Haz de Jesús la primera persona a quien saludes al entrar en la
iglesia. Él siempre nos espera con los brazos abiertos. Nunca
olvidemos que el primero a quien venimos a visitar es a Jesús.
Cita bíblica: "Miren que yo estoy con ustedes
todos los días, hasta el fin del mundo." Mateo 28, 20.
Mañana, si Dios lo permite, continuaremos con
un nuevo tema de La Belleza de la Santa
Misa. Paso a paso aprenderemos a vivir la Santa Eucaristía. Los
invito a seguir acompañando Toque
Espiritual y a compartir estas enseñanzas.
¡QUE JESÚS EUCARISTÍA NOS BENDIGA!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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