SER CENTINELA DEL DIVINO NIÑO ES UN PRIVILEGIO.
Ser Centinela
del Divino Niño es un privilegio, una misión de amor y un camino de fe que
transforma vidas.
Es caminar
juntos, servir con el corazón y llevar esperanza a quienes más lo necesitan.
Recorrer un
camino de 25 años no ha sido fácil, pero tampoco imposible. Todo comenzó en el
año 2000 con dos hermanas devotas del Divino Niño que, con sencillez,
compartieron un desayuno con 20 niños; al año siguiente fueron 40, y así, poco
a poco, el grupo fue creciendo…
Con el
tiempo, la devoción se fortaleció, la empatía se hizo más profunda y el
servicio más firme.
Hoy, en 2026, sentimos que el Divino Niño nos
llama: “Ya es tiempo de que me hagas conocer”. “De expandir mi juramento y
mi devoción”, recordando al Dulcísimo Niño Jesús, quien nos dejó una
promesa:
“TODO LO QUE
QUIERAN PEDIR, PÍDANLO POR LOS MÉRITOS DE MI INFANCIA Y NADA LES SERÁ NEGADO.”
Nuestra
historia es testimonio de que, con fe, amor, dedicación y compromiso, todo es
posible.
Damos gracias
a nuestro Niño Jesús, en su etapa de la infancia, de cero a doce años,
Y hoy podemos
afirmar que sus promesas se han cumplido en nuestra trayectoria porque:
¡SOMOS CENTINELAS DEL DIVINO NIÑO!
¡SOMOS FUNDACIÓN CENDINI!
Y nos encuentras
en Tarija-Bolivia
ORACIÓN DE GRATITUD
Divino Niño
Jesús,
hoy venimos
ante Ti con el corazón lleno de gratitud.
Gracias por
guiarnos en este camino de servicio,
por darnos la
fuerza para no rendirnos
y por
bendecir cada obra realizada con amor.
Gracias por cada niño, cada familia,
y por permitirnos ser instrumentos de Tu luz.
por las puertas que has abierto
y por las bendiciones que siguen llegando a nuestras vidas.
Haznos siempre fieles a Tu llamado,
llénanos de
fe, esperanza y amor para seguir sirviendo.
DIVINO NIÑO JESÚS, CONFIAMOS EN TI. Amén.
Con mucho amor
y agradecimiento
Mirtha
Villarroel de Rocha
Comentarios
Publicar un comentario