SEIS AÑOS DE GRACIA, FE Y ROSARIO DIARIO
Desde 1989, el Santo Rosario salió a las calles de
Tarija, con un grupo de mujeres piadosas, llevando la fe a los hogares,
consolando enfermos, acompañando a quienes sufrían y sembrando esperanza donde
más se necesitaba. Fue una misión de amor guiada por nuestra Madre Santísima.
Pero llegó la pandemia… el silencio en las calles, el
encierro, el miedo, la enfermedad y tantas pérdidas humanas que marcaron
nuestros corazones. Todo parecía detenerse… menos la fe.
El 21 de marzo de 2020, en medio de la incertidumbre, sentimos con fuerza el
llamado de la Virgen María: “EL ROSARIO NO SE SUELTA”. Y aunque
no sabíamos de tecnología, aunque era difícil sobre todo para muchos adultos
mayores, pero, aprendimos, nos adaptamos y seguimos. Facebook, Zoom, Meet… fueron los nuevos caminos para que la oración
no se apague.
HAN PASADO SEIS AÑOS DE
PERSEVERANCIA DIARIA,
rezando a las 17:00 p.m., de lunes a viernes. Tal vez hoy somos menos, pero la
llama sigue encendida, porque no es obra humana… es Gracia de la
Virgen María.
Rezamos por la Iglesia, el Papa, los sacerdotes, las
vocaciones sacerdotales y religiosas, los enfermos, por las benditas almas del
purgatorio, nuestras propias necesidades … y seguimos firmes.
Hoy queremos
decirte algo: si alguna vez sentiste miedo a una enfermedad, soledad, crisis
matrimoniales o dolor por la terquedad y rebeldía de los hijos… el Rosario es
refugio, es fuerza, es consuelo. Es un arma poderosa frente al maligno, una
oración que protege, que levanta, que sana el alma y fortalece el corazón en
medio de cualquier tormenta.
Cada Ave María
es como una luz que vence la oscuridad, un paso más cerca de Dios de la mano de
nuestra Madre. El Rosario nos da paz, nos da esperanza y nos recuerda que no
estamos solos, que la Virgen María camina con nosotros en cada batalla.
Rezar el Rosario a diario es mucho
más que una costumbre, es un encuentro constante con Dios de la mano de la
Virgen María. Es una oración que ordena el corazón, calma la mente y fortalece
el espíritu frente a las dificultades de cada día.
El Rosario
tiene una fuerza especial porque nos mantiene perseverantes. Nos enseña a
confiar, a esperar, a no rendirnos. En medio de las pruebas, se convierte en
refugio; en la tristeza, en consuelo; y en la lucha diaria, en una verdadera
arma espiritual que nos protege y nos da paz.
Quien reza el
Rosario cada día va cambiando poco a poco: crece en fe, en paciencia, en amor y
luego
te das cuenta que te gusta...Por lo menos eso pasa con la que escribe
este testimonio. Es una cadena de gracia
que une el cielo con la tierra, donde cada Ave María es una semilla de
esperanza.
POR ESO, EL PODER NO ESTÁ SOLO EN REZARLO… SINO EN NO DEJARLO NUNCA.
No sueltes el Rosario… y si nunca lo
tomaste, este es el momento. Te invitamos a unirte por la plataforma ZOOM, pide
el LINK. Nuestra Madre te espera.
¡Que el Señor
nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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