SAN JOSÉ EL SANTO DEL SILENCIO QUE HACE POSIBLE LO QUE PARECE IMPOSIBLE.

Seguimos en el mes de San José.

San José no es solo una figura del pasado, es un padre vivo, cercano y poderoso. En su silencio nos enseña a confiar; en su trabajo, el valor de la entrega; y en su amor por Jesús y María, el verdadero significado de cuidar y proteger. No hace ruido, pero obra milagros, sigue guiando, cuidando y haciendo posible lo imposible.

Caminos de amor y devoción a San José

¿Recuerdas que te dije: “enamórate de San José”?

Amarlo es abrir el corazón a una devoción transformadora. Podemos vivir esta devoción a través de prácticas como: novenas, el mes de San José, la devoción del día 19, la oración a San José dormido, la Coronilla la Treintena, la Consagración, los Lirios perfumados, el Rosario, los Siete domingos. También mediante oraciones como las letanías, la oración por el trabajo o la devoción a San José como patrono de la buena muerte. O cantos en su honor.

Pero la devoción también se hace vida: como el canasto de San José, ayudando a quienes más lo necesitan. Inspirados en su amor providente, podemos preparar un canasto con alimentos o ayuda para una familia necesitada, hoy que estamos en Cuaresma, cumplir con uno de los pilares. Así, nuestra fe se vuelve acción, y nuestro amor se hace visible. Cada gesto, por pequeño que sea, se convierte en oración viva.

Otras oraciones a San José que se pueden añadir, devoción a San José como patrono de la buena muerte, oración de abandono y confianza inspirada en su vida.

Otras devociones a San José que podemos añadir son las Letanías de San José, que suelen rezarse después del Rosario, la treintena y otras, nos ayudan a meditar sus gozos y sus dolores.

 Es importante recordar que el Rosario está presente en muchas de estas devociones, como la treintena, la consagración y las novenas a San José, siendo un hilo que las une y las enriquece.

 En la próxima semana aprenderemos a rezar el Rosario Josefino o de San José; te adelanto que es una verdadera belleza.

Cada una de estas formas nos acerca a su corazón de padre. Los símbolos y tradiciones enriquecen esta devoción: los lirios de San José, signo de pureza y fidelidad; y el canto a San José, que eleva el alma y fortalece la fe.

Hoy más que nunca, estamos llamados a volvernos amantes de la devoción a San José. Él sigue obrando en silencio, sigue cuidando, sigue intercediendo. Yo puedo decirlo con certeza: que estoy enamorada de San José, porque he vivido sus milagros, ya te comentaré, porque él hace posible lo que parece imposible.

¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

Comentarios

Entradas populares de este blog