MI TESTIMONIO: LA FE QUE PERSEVERA ALCANZA EL MILAGRO
Quiero
compartir este testimonio para animar a todos a no dejar caer la fe,
especialmente en la intercesión de San José Dormido.
Muchas veces
pensamos que los milagros suceden de un momento a otro, pero hoy puedo decir,
desde mi propia experiencia, que no siempre es así. Los milagros también son un
proceso, un camino que se recorre con oración, paciencia, perseverancia y mucha
confianza en Dios.
Durante mucho
tiempo estuve rezando por la conversión de mi hijo y lo sigo haciendo. Era una
súplica constante en mi corazón. Luego comencé con la novena, el rosario y la
devoción a San José dormido, poniendo en sus manos mis intenciones más
profundas.
Antes de
terminar siquiera la novena, ocurrió algo que me llenó de asombro: mi hijo me
llamó y me dijo que había sentido la necesidad de ir a la iglesia. Buscó a un
sacerdote, se confesó llorando después de mucho tiempo, y entre lágrimas me
contó lo que había vivido. Me dijo: “Mamita,
me siento tan livianito”. En ese momento comprendí que Dios ya estaba
obrando
Después
continué orando, rezo a diario la Coronilla de los Imposibles al Poderoso San José, los Lirios perfumados que incluye el rosario, comencé con la Consagración a San José que concluía el 19 de marzo, esta vez por
mi esposo, quien atravesaba un momento difícil de salud y también de ánimo
después de una cirugía que no estaba planificada, eso también fue un milagro su
aceptación para someterse a la misma. No fue inmediato. Hubo días de preocupación,
porque no quería comer, tomar líquidos, menos caminar, estaba postrado en cama,
incluso pensamos en buscar ayuda psicológica porque asumimos un estado de
depresión que aparentemente ya manifestaba. Pero dentro de mí seguía firme la fe.
Durante esta Cuaresma
aún en la CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ el día 26, en un momento providencial, un
sacerdote amigo nos visitó. Sentí en mi corazón invitar a mi esposo a
confesarse, y gracias a Dios, aceptó. Recibió también la unción de los enfermos,
lo mismo recibí yo, que me sentí muy bendecida. Desde ese día, la vida de mi esposo comenzó a cambiar. Poco a
poco ha ido mejorando, y aquella tristeza profunda parece haber quedado atrás.
Hoy entiendo
que el milagro no fue solo un instante, sino todo un proceso: la oración
constante, la espera, la confianza, los sacramentos… y finalmente, la
transformación.
Por eso quiero decirte a ti que estás rezando por alguien: no te desanimes. Dios escucha. San José intercede. Pero todo tiene su tiempo…
Los milagros
no siempre llegan de la noche a la mañana, pero llegan. Y cuando llegan,
transforman no solo una situación, sino el corazón entero.
En todo lo
que fue relatado, puedo destacar de mi testimonio, la perseverancia en la
oración que llevaba tiempo rezando por mi hijo, sin rendirme.
La respuesta
inesperada: mi hijo sintió el impulso de confesarse por iniciativa propia, algo
muy significativo. Una Sanación interior, esa sensación de “ligereza” que él
describe para buscar un sacerdote después de salir de una audiencia, puedo
asociarla con reconciliación y paz espiritual.
Soy testigo
de que San José Dormido “hace posible lo que parece imposible”
Por eso te
digo: ¡Gracias, amado San José!
¡QUE EL SEÑOR
NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
Comentarios
Publicar un comentario