ENAMÓRATE DE SAN JOSÉ, ATRÉVETE A CONOCERLO, A CONFIAR EN ÉL, A AMARLO…SAN JOSÉ NUNCA FALLA.
La
devoción a San José dormido no nace de una imagen bonita, sino de una verdad
interior.
Llega un
momento en la vida en que el alma ya no quiere seguir luchando contra todo…
sino confiar y dejarse sostener por Dios.
El silencio
no es vacío, es refugio.
Ahí el alma
comprende que la vida no gira en torno al dinero, las comodidades o el estatus.
Todo eso pasa.
Lo esencial
se revela en la pausa.
San José
dormido representa ese abandono confiado.
Su descanso
no es debilidad, es fe profunda.
Porque solo
quien confía de verdad puede “dormir” en medio de la incertidumbre.
Mientras el
mundo dice: “haz más, produce, preocúpate”,
en ese apuro olvidamos lo esencial: a los hijos, esposa, esposo, al necesitado,
al enfermo, incluso a los padres.
Pero San José Dormido enseña lo contrario:
Representa
ese instante. Descansar en Dios, confiar sin verlo todo, soltar el control.
Esta devoción
no es sólo dejar las cartas con tus peticiones…
es aprender a
vivir como él, confiar, callar el ruido interior y creer que Dios ya está
obrando.
Porque la
vida no gira en torno a las comodidades, ni al dinero, ni al estatus social.
Todo eso es pasajero.
Lo esencial
se revela cuando hacemos una pausa y nos permitimos sentir sin ruido. En ese
silencio, no nos perdemos…
pero cambia
el corazón.
Y quien aprende a confiar… ya no camina con el mismo peso.
¡QUE EL SEÑOR
NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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