¿POR QUÉ TEMEMOS AL MAÑANA? SEGUNDA PARTE

Una de las preguntas más frecuentes del ser humano es: ¿Qué pasará mañana?

Nos preocupa la salud, la economía, el trabajo, la familia, la situación del país y tantas otras cosas que no podemos controlar. El futuro es una página que aún no hemos leído, y precisamente por eso muchas veces nos produce temor.

El miedo nace cuando queremos tener certeza de todo y descubrimos que no la tenemos. Quisiéramos saber si nuestros proyectos se cumplirán, si la enfermedad pasará, si encontraremos una solución a nuestros problemas o si nuestros seres queridos estarán bien. Sin embargo, Dios no nos creó para vivir preocupados por el mañana, sino para confiar en Él cada día.

Por eso Jesús repite en el Evangelio de este domingo: "No tengan miedo" (Mt 10, 31). No es una invitación a ignorar los problemas, sino a recordar que Dios está por encima de ellos.

Cuando el miedo al futuro se instala en el corazón muchas veces la incertidumbre sobre el futuro lleva a algunas personas a buscar respuestas donde no deben. Acuden a adivinos, lectores de cartas, horóscopos, rituales, amuletos o prácticas que prometen revelar lo que vendrá. Detrás de estas búsquedas suele esconderse una necesidad humana muy comprensible: el deseo de tener seguridad y controlar aquello que desconocemos.

Sin embargo, para el cristiano la verdadera seguridad no está en conocer el futuro, sino en confiar en Dios. Ningún adivino puede cambiar lo que sucederá mañana, ni ninguna carta puede ofrecer la paz que sólo Dios puede dar. Más aún, estas prácticas pueden alejarnos de la confianza filial que debemos tener en el Señor

La fe no consiste en adivinar el futuro, sino en caminar de la mano de Dios, aun cuando no podamos ver el camino completo. Por eso Jesús nos repite en el Evangelio: "No tengan miedo". Es como si nos dijera: "No busquen respuestas en los adivinos; búsquenme a Mí. No pongan su confianza en las cartas; pongan su confianza en mi amor."

Dios no quiere que vivamos pendientes de lo que ocurrirá mañana; quiere que vivamos unidos a Él hoy.

El cristiano no necesita adivinar lo que vendrá mañana, porque sabe quién sostiene su mañana.

La fe no elimina todas las preguntas, pero nos ayuda a caminar, aunque no tengamos todas las respuestas. Dios nunca nos ha prometido una vida sin dificultades, pero sí nos ha prometido su compañía.

Quizás hoy no sepas qué ocurrirá mañana, pero sí puedes estar seguro de algo: Dios ya está preparando el camino.

Por eso, cuando la incertidumbre toque tu puerta, responde con oración. Cuando el miedo quiera dominar tu corazón, responde con confianza. Y cuando no entiendas lo que sucede, recuerda que el Señor ve el cuadro completo mientras nosotros apenas vemos una pequeña parte.

No temas al mañana. Ponlo en las manos de Dios y vive plenamente el día que Él te regala hoy.

Porque el futuro no pertenece al miedo.

El futuro pertenece a Dios. Frase del día

"No sabemos lo que traerá el mañana, pero sí sabemos quién sostiene nuestro mañana."

¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

 

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