¿POR QUÉ EXISTE EL ENGAÑO Y DÓNDE ENCONTRAR FUERZA CUANDO NOS SENTIMOS INJUSTAMENTE TRATADOS?

Anoche  recibí la visita de un matrimonio profundamente afligido. Sentían que les habían arrebatado lo que con sacrificio construyeron durante toda una vida. Entre lágrimas, expresaban una pregunta que muchas personas se hacen cuando atraviesan situaciones semejantes:

¿Por qué hay personas que engañan, mienten, abusan de la confianza o se aprovechan de la necesidad ajena? Manifestaron…

La respuesta no es sencilla. Desde el inicio de la humanidad, el pecado ha estado presente en el corazón del hombre. El egoísmo, la ambición, el deseo de obtener beneficios sin importar el daño causado a otros, pueden llevar a algunas personas a actuar injustamente.

Sin embargo, el dolor más grande no siempre es la pérdida material. Muchas veces lo que más hiere es sentir que nadie escucha, que la verdad no encuentra camino, que la justicia tarda demasiado o que las puertas parecen cerrarse una tras otra.

En esos momentos, el creyente está llamado a recordar algo muy importante: la última palabra no la tienen los hombres, sino Dios.

La Biblia nos enseña que el Señor ve lo que los demás no ven. Él conoce las intenciones del corazón, las lágrimas derramadas en silencio y las injusticias que muchas veces permanecen ocultas a los ojos humanos.

Cuando atravesamos pruebas difíciles les dije, no debemos abandonar la oración. Al contrario, es precisamente cuando más necesitamos acercarnos a Dios. No para quedarnos inmóviles esperando milagros, sino para recibir la fortaleza, la sabiduría y la serenidad necesarias para seguir luchando por la verdad.

Buscar al Señor no significa renunciar a la justicia. Significa caminar con fe mientras hacemos todo lo humanamente posible para defender nuestros derechos por los medios legales y correctos.

Hay momentos en que las respuestas no llegan de inmediato. Pero Dios sigue obrando. A veces abre caminos que no imaginábamos, pone personas correctas en nuestro camino, ilumina a quienes deben tomar decisiones o permite que la verdad salga a la luz en el momento oportuno.

Por eso, si hoy te sientes engañado, traicionado o despojado de algo que consideras justo, no permitas que la amargura se apodere de tu corazón. Presenta tu causa ante Dios. Reza. Persevera. Confía. Busca soluciones con serenidad y honestidad.

Recuerda que el Señor nunca abandona a quienes ponen en Él su confianza.

Cita Bíblica

Pon tu porvenir en las manos del Señor, confía en él, y déjalo actuar. Sacará a la luz tus méritos y tus derechos se impondrán como el medio día (Salmo 37, 5-6)

 Reflexión Final

La fe no elimina las pruebas, pero nos ayuda a atravesarlas. Cuando todo parece oscuro, Dios sigue siendo luz. Cuando la justicia humana tarda, Dios continúa siendo justo. Y cuando sentimos que hemos perdido todo, el Señor nos recuerda que jamás perderemos aquello que ponemos en sus manos.

Este tema puede enlazarse muy bien con el rezo de los MISTERIOS GLORIOSOS, te insto a unirte en oración,  porque justamente nos recuerdan que después del sufrimiento y de la aparente derrota, Dios puede hacer resplandecer la verdad y la esperanza. Y les recomendé rezar  e inclusive comenzar con la Novena a San José Dormido, que hagan su cartita pidiendo por su necesidad. Yo tengo mucha fe, que su problema se solucionará. 

¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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