LAS PEQUEÑAS COSAS QUE AGRADAN A DIOS

Vivimos en un mundo que suele valorar lo grande, lo extraordinario y lo que recibe reconocimiento público. Sin embargo, Dios tiene una mirada diferente. Él ve aquello que muchas veces pasa desapercibido para los demás: los pequeños actos de amor, de servicio y de generosidad que nacen de un corazón sincero.

Muchas personas creen que para servir a Dios es necesario realizar grandes obras o hacer algo extraordinario. Pero el Evangelio nos enseña que el Señor también se alegra con las cosas sencillas de cada día. Una oración hecha con fe, una palabra amable, una visita a un enfermo, un gesto de perdón, un consejo oportuno, compartir un alimento con quien lo necesita o ayudar sin esperar nada a cambio, son acciones que tienen un enorme valor ante Dios.

Jesús mismo pasó gran parte de su vida en la sencillez de un hogar en Nazaret. Durante años trabajó en silencio junto a María y José, enseñándonos que la santidad también se construye en lo cotidiano, en el cumplimiento fiel de nuestros deberes y en el amor puesto en cada acción.

A veces pensamos que nuestros esfuerzos son insignificantes o que no podemos cambiar nada. Sin embargo, una pequeña luz puede iluminar una habitación oscura, y una pequeña semilla puede convertirse en un gran árbol. Así ocurre con las obras hechas por amor: Dios las multiplica y las convierte en bendición para muchos.

Cita bíblica

"El que es digno de confianza en cosas sin importancia, también será digno de confianza en las importantes."(Lucas 16, 10)

Reflexión

No esperemos grandes oportunidades para hacer el bien. Cada día nos ofrece ocasiones para amar, servir y acercarnos más a Dios. Quizás hoy podamos escuchar a alguien que necesita ser escuchado, visitar a una persona sola, rezar por quien sufre, ayudar a un vecino, hacer una canastita para los recolectores de basura, regalar ropa de frío o brindar una palabra de esperanza. Son gestos sencillos, pero cuando se realizan con amor, tienen un valor inmenso ante el Señor.

 Recordemos que nadie es tan pobre que no pueda dar algo de sí mismo, ni tan rico que no necesite recibir amor. Las pequeñas obras hechas con un gran corazón son las que construyen el Reino de Dios.

Oración

Señor, enséñame a descubrir tu presencia en las cosas sencillas de cada día. Ayúdame a servirte con amor en los pequeños deberes, a ser generoso con quienes me rodean y a no despreciar ninguna oportunidad de hacer el bien. Que mi vida refleje tu amor en cada palabra, en cada gesto y en cada acción. Amén.

Rezo del Santo Rosario

A continuación, rezaremos los MISTERIOS DOLOROSOS, ofreciendo este Rosario por nuestras familias, por los enfermos, por quienes atraviesan dificultades, por los que no tienen trabajo, por las almas del purgatorio y por la paz y unidad de Bolivia.

¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog