CUANDO FALTA EL TEMOR DE
DIOS
Quedé profundamente conmovida cuando un matrimonio
llegó a mi casa buscando orientación jurídica. Más que un problema legal, vi el
dolor reflejado en sus rostros. En medio de una grave necesidad económica
firmaron documentos sin leer ni conocer su contenido y, según me relataron,
terminaron perdiendo dos bienes inmuebles mediante procesos judiciales. Lo más
triste fue saber que la esposa enfrentaba, además, un tratamiento de
quimioterapia y radioterapia por cáncer de mama.
Por mi edad y mi estado de salud ya no puedo asumir
la defensa de casos como antes, pero sí puedo ofrecer una palabra de esperanza.
Les hablé de la misericordia de Dios y les recordé que, aunque la justicia
humana pueda tardar, Dios conoce toda la verdad y nunca abandona a quienes
confían en Él.
Este encuentro me llevó a reflexionar sobre una
realidad que se repite con demasiada frecuencia. Hay personas que,
aprovechándose de la enfermedad, la pobreza o la desesperación ajena, hacen
firmar documentos o recibos redactados únicamente por ellas mismas y luego los
utilizan para apropiarse de bienes que jamás debieron perderse. Quien obra de
esa manera puede creer que ha ganado una fortuna, pero delante de Dios pierde
algo mucho más valioso: la paz de su conciencia.
No se puede construir la prosperidad sobre las
lágrimas de una familia, ni enriquecerse aprovechándose de quien está enfermo,
anciano, endeudado o desesperado. El dinero obtenido mediante el abuso nunca
trae verdadera bendición.
El cristiano está llamado a actuar con justicia, transparencia
y misericordia. Ninguna necesidad del prójimo puede convertirse en una
oportunidad para el abuso. La verdadera riqueza no está en acumular bienes,
sino en conservar un corazón limpio delante de Dios.
Cita bíblica
"No explotarás al pobre porque
es pobre, ni atropellarás al necesitado... porque el Señor defenderá su causa y
despojará de la vida a quienes los despojen." Proverbios 22, 22-23
Reflexión
El temor de Dios es vivir con una conciencia recta,
sabiendo que cada persona merece respeto y dignidad. Cuando ese temor
desaparece, el corazón puede endurecerse hasta justificar la injusticia. Que
nunca olvidemos que la justicia de Dios siempre prevalece y que la misericordia
comienza cuando somos capaces de tratar al prójimo como quisiéramos ser
tratados.
Frase del día
"La verdadera
riqueza no consiste en lo que se acumula, sino en el bien que se hace y en la
paz de una conciencia limpia delante de Dios."
¡QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA Y LA VIRGEN NOS PROTEJA!
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
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