GRATITUD A TARIJA: TIERRA DE RAÍCES, VERSOS Y VALENTÍA

Vivir en Tarija es una bendición. Llegué a esta tierra hace 44 años y fui adoptada por su gente cálida, sencilla y honesta. Aquí encontré no sólo un lugar donde vivir, sino un hogar donde echar raíces, formar una familia y seguir construyendo mi vocación como maestra y abogada.

No fue difícil integrarme a la sociedad educativa, jurídica, ni tampoco al ámbito cultural y literario. Fue así como, alrededor del año 2008, siendo maestra de nivel básico, nació un proyecto áulico orientado a la producción de textos, enmarcado en la Ley de Reforma Educativa. Este trabajo tenía como propósito rescatar la esencia de esta tierra a través de una lexicografía que recogiera los modismos, vulgarismos y metaplasmos propios del habla chapaca.

De esa iniciativa surgió el “CHURO DICCIONARIO CHAPACO”, una obra que con el tiempo fue creciendo gracias a la recopilación de expresiones, saberes y vivencias del y con el pueblo tarijeño, hasta convertirse en un testimonio de identidad cultural. Su mensaje es claro: “la mejor cultura son nuestras raíces”, y la jerga del tarijeño es parte viva de su esencia.

Motivada por ese mismo amor a la tierra, también escribí “TARIJA EN VERSO Y POESÍA”, un recorrido sensible por las fiestas y costumbres chapacas a lo largo del año. En sus páginas, Tarija cobra vida desde que recibe el Año Nuevo con esperanza, hasta cerrar el ciclo con la calidez de la Navidad, mostrando su riqueza cultural a través del canto, la tradición y la palabra hecha poesía.

Tarija es cultura, es guitarreada, es copla y es alegría. Es también una tierra guerrera, cuna de artistas y de hombres y mujeres valientes que forjaron su historia. Un ejemplo de ello, es el 15 de abril de 1817, fecha en la que Tarija selló su honor con valentía en la BATALLA DE LA TABLADA, bajo el liderazgo del valiente Moto Méndez.

 Hoy, al celebrar los 209 años de esta tierra que me acogió por adopción, y donde crié y eduqué a mis tres hijos, quiero resaltar con profundo amor y gratitud a mi esposo Chapaquito, así lo llamo yo con mucho amor, desde hace cincuenta años, un hombre tarijeño esposo y padre sencillo, cariñoso y leal, que conserva intacta la esencia genuina de su tierra. Junto a él formé mi familia y compartí los valores que hoy nos definen. A él, mi compañero de vida, expreso un agradecimiento especial, y antes que todo, elevo mi gratitud a Dios por permitirme vivir en esta bendecida tierra.

¡FELICIDADES, TARIJA!

Gracias por darme lo que Dios concedió a su gente: tranquilidad, identidad y un profundo amor por la tierra.

Con cariño

Mirtha Villarroel de Rocha

Tarija, 15 de abril de 2026

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