LAS OBRAS DE MISERICORDIA, CAMINO PARA SER LUZ, ¿ESTÁS OBLIGADO A CUMPLIRLAS?
“La fe, si
no tiene obras, está muerta.”
Las obras de misericordia son un
camino para ser luz, porque a través de ellas el amor se vuelve visible en el
mundo. No son sólo normas: son gestos concretos que iluminan la vida de los
demás y también la nuestra. (Santiago
2,17)
Las obras de misericordia nos enseñan
algo muy concreto y poderoso:
que la fe y los valores humanos se
viven con acciones, no sólo con palabras.
¿Qué nos enseñan? Y qué nos
recuerdan.
Que todas las personas tienen
dignidad, especialmente quienes sufren.
Amar al prójimo significa hacerse
cargo de sus necesidades reales.
La misericordia es compasión en
movimiento: ver, sentir y actuar.
Ayudar al otro también nos transforma
a nosotros (nos hace más humanos).
En el fondo, nos enseñan a vivir el amor, la solidaridad, la justicia y el perdón en lo
cotidiano.
¿Las ponemos en práctica?
Sí, y si no lo haces se pueden y se
deben poner en práctica, y no sólo en cosas grandes en pequeñas cosas sentirás
alegría de haberlas realizado.
¿Estamos obligados a cumplirlas?
No son una obligación legal, pero sí
un compromiso moral y espiritual para quien desea vivir el amor al prójimo.
Nacen del mandamiento del amor: cuando alguien sufre y podemos ayudar, la
misericordia se vuelve una responsabilidad del corazón.
Cada persona vive la misericordia según
sus posibilidades, en tiempo y contexto. Pero cuán importante es mantener la fe
y la oración.
“La fe, si no tiene obras, está
muerta” (Santiago 2,17)
La oración enciende el corazón y las
obras de misericordia lo hacen amor visible.
Compartiremos
para mañana las OBRAS DE MISERICORDIA
Pero antes te dejo este mensaje. No se puede orar sin obrar, ni obrar sin
orar.
Porque la oración que no se vuelve
amor se enfría, y la acción sin oración se cansa.
¡Que el Señor nos bendiga
y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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