EL MIÉRCOLES DE CENIZA MARCA EL INICIO DE LA CUARESMA, UN TIEMPO DE 40 DÍAS DE PREPARACIÓN PARA LA PASCUA EN LA IGLESIA CATÓLICA.

En este día recibimos la ceniza en la frente en forma de cruz, mientras la recibimos escuchamos las palabras del sacerdote que nos despiertan el alma:

“PORQUE ERES POLVO, Y AL POLVO VOLVERÁS.” Génesis 3,19

Esta manera subraya la fragilidad humana y la conciencia de que la vida es pasajera.

O “CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO.” (Marcos 1,15) Esta frase pone el acento en la conversión y en el llamado urgente a cambiar de vida.

El celebrante puede elegir cualquiera de las dos, y normalmente usa la misma fórmula para todos los fieles en esa celebración. Ambas expresan el espíritu de la Cuaresma: humildad ante nuestra condición y llamado a la conversión.

La ceniza simboliza humildad, arrepentimiento y deseo de conversión.

 La Cuaresma: Un tiempo de conversión

La Cuaresma nos invita a revisar nuestra vida y acercarnos más a Dios mediante tres prácticas fundamentales:

 Oración. Ayuno y Limosna.

Estas no son sólo actos externos, sino caminos para transformar el corazón.

 LA ORACIÓN

La oración es el alma de la Cuaresma, de toda vida cristiana y fortalece nuestra relación con Dios.

La clave no es la cantidad, sino la constancia y la sinceridad.

EL AYUNO

El ayuno no es solo dejar de comer, sino ordenar el corazón y abrir espacio para Dios.

La Iglesia pide en Miércoles de Ceniza y Viernes Santo:

Una comida fuerte y dos pequeñas.

Abstinencia de carne (desde los 14 años).

Ayuno obligatorio entre los 18 y 59 años (salvo enfermedad).

 “El ayuno que yo quiero es éste: romper las cadenas injustas… compartir tu pan con el hambriento.” Isaías 58,6-7

LA LIMOSNA

La limosna es compartir con amor lo que tenemos.

Ideas concretas: Practicar obras de misericordia (perdonar, escuchar, aconsejar) Ayudar económicamente a una persona necesitada.

Donar alimentos o ropa. Visitar a un enfermo o adulto mayor. Ofrecer tiempo como voluntario en un asilo de ancianos. La limosna no es sólo dar dinero; es dar de nosotros mismos.

El Miércoles de Ceniza nos recuerda que nuestra vida es pasajera, pero el amor de Dios es eterno.

La ceniza que recibimos nos recuerda que somos frágiles, pero también que Dios nunca se cansa de perdonarnos.

“El amor del Señor no se ha acabado, ni se ha agotado su ternura. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!” Lamentaciones 3,22-23

Vivir bien el MIÉRCOLES DE CENIZA

Algunas recomendaciones para comenzar bien la Cuaresma:

-      Participar en la Misa y recibir la ceniza.

-      Hacer una confesión al inicio de la Cuaresma.

-      Proponerse un pequeño compromiso concreto en oración, ayuno y caridad.

-      Pedir a Dios un corazón dispuesto a cambiar.

La Cuaresma no es un tiempo triste, sino un camino de renovación interior.

Que esta Cuaresma no sea solo una costumbre, sino una verdadera oportunidad para renovar el corazón.

 “Conviértanse a mí de todo corazón, con ayuno, llanto y con lamento. Rasguen su corazón y no sus vestidos.”  Joel 2,12-13

Esta palabra nos recuerda que Dios no quiere solo gestos externos, sino un corazón verdaderamente transformado.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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