MENSAJE CIUDADANO DE UNIDAD Y RESPONSABILIDAD
Opinión Personal
Aunque mi voz no trascienda hasta las
más altas autoridades, como boliviana y como laica comprometida, no puedo ni
debo callar. La fe nos impulsa a hablar con verdad y a pedir que se gobierne
con sabiduría, pensando siempre que Dios está primero, en la familia y en nuestra patria.
Deseo profundamente que nuestro país
encuentre un rumbo firme, sereno y constructivo. Hoy, quienes han sido elegidos
para conducir Bolivia atraviesan una etapa que, como cualquier inicio de una
gran responsabilidad, requiere diálogo, madurez y visión de Estado.
El Presidente y el Vicepresidente
poseen atribuciones constitucionales otorgadas de manera expresa por la Constitución
Política del Estado, que son propias y son mandatos que no le pertenece a
título personal, sino al pueblo boliviano que les confió su voto. Esa confianza
debe honrarse con trabajo coordinado, respeto institucional y un compromiso
absoluto con las necesidades urgentes del país: economía, empleo, seguridad,
salud, educación y estabilidad democrática.
Las redes sociales y los medios de
comunicación pueden ser herramientas de acercamiento, pero nunca deberían
reemplazar los espacios formales de diálogo y gestión pública. Bolivia necesita
soluciones, no discusiones públicas que nos dividen y generan incertidumbre.
Las diferencias son naturales. Pero
sacarlas al mundo en espacios públicos, sólo debilita la legitimidad del país y
genera mayor preocupación entre los ciudadanos. Sin sacar al mundo los problemas
internos, pedimos que hoy, más que nunca, y es muy necesario, que quienes
lideran la nación:
·
Dialoguen directamente, con honestidad y sin intermediarios.
·
Unifiquen agendas por encima de cualquier diferencia personal
o política.
·
Hagan prevalecer la institucionalidad, el respeto y la
responsabilidad compartida.
· Recuperen la confianza ciudadana, demostrando con hechos que el bien común es lo
pr principal.
A la dupla presidencial le pedimos
que recuerde por quién y para qué están ahí: por Bolivia, por las familias que
luchan día a día, por los jóvenes que sueñan con un futuro mejor, por quienes
ya no tienen fuerzas y esperan que su Estado sí las tenga.
Este es un
llamado fraterno, desde el corazón de una nación cansada de la confrontación y
necesitada de esperanza.
Si hay
grandeza en gobernar, que se note primero en escuchar, unir y servir.
Si hay amor
por Bolivia, que se vea en la capacidad de construir juntos.
Bolivia es
más grande que cualquier diferencia.
Que nuestro
liderazgo aprenda a remar hacia el mismo horizonte.
Que la
unidad sea nuestra fuerza para salir de esta crisis y avanzar con dignidad.
Somos un solo país. Un solo pueblo.
Una sola esperanza.
Cuando el Presidente Rodrigo Paz asumió su
mandato, proclamó su fe ante el mundo, y eso es digno de valorar: como el
primer mandatario del país que reconoce que su misión proviene de Dios y que
deberá rendir cuentas al finalizar su gestión, actuando como administrador en
esta viña del Señor, inició su camino con un lema profundo y orientador: Fe, Familia y Patria, tres pilares que
sostienen la esperanza de una nación.
Su decisión de recibir la bendición en la
Catedral de La Paz no fue sólo un acto simbólico, sino un gesto de sabiduría,
recordándonos al Rey Salomón, quien pidió a Dios discernimiento para gobernar
con justicia.
Que esa fe le dé fortaleza, que la familia
le recuerde a quién sirve y que la patria sea siempre su mayor responsabilidad.
Que el Espíritu Santo guíe cada una de sus
decisiones. Porque Bolivia merece líderes que unan, escuchen y trabajen por el
bien común.
“A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá.” Lucas 12,48
Me dirijo al señor Vicepresidente, que la responsabilidad que hoy pesa sobre él, sea iluminada por la sabiduría y la prudencia. Quien acompaña al Primer Mandatario debe ser puente de unidad, no fuente de división. Que sus palabras y acciones honren la confianza del pueblo y se orienten siempre al bien común, recordando que todo ejercicio de poder es pasajero, pero el servicio a la patria y a sus familias es eterno ante los ojos de Dios.
“Si un reino está dividido contra sí
mismo, ese reino no podrá sostenerse.” Marcos 3,24
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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