“LA VIDA DESPUÉS DEL CÁNCER ES POSIBLE… Y A PESAR DE TODO, ES HERMOSA”
“Soy testimonio vivo de que la fe y la detección temprana vencen al
cáncer”
Octubre es el Mes Rosa, nació en Estados Unidos en
1991, impulsado por Evelyn Lauder, quien convirtió este gesto en una campaña mundial. Octubre se viste de rosa como símbolo de vida y esperanza, dedicado a la
prevención, detección temprana y esperanza frente al cáncer de mama,
Desde entonces, octubre
rosa es para recordarnos una verdad que no debe teñirse sólo un mes, sino cada
día, la vida es un don que merece cuidado, amor y atención constante.
Pero quiero decirte con el
corazón en la mano, no basta un mes para cuidar la vida. El cáncer no avisa el
calendario; llega sin anunciarse y puede cambiarlo todo en un instante.
Yo tenía 35 años mujer
llena de vida, rodeada de un esposo que me ama, dedicado a su familia y tres cariñosos
hijos, aún pequeños por aquella época, cuando lo escuché por primera vez: “Tiene cáncer” “Y, tiene sólo dos años de
vida”. El suelo se me movió, el miedo me abrazó… pero más fuerte fue mi fe.
Me aferré a Dios, a la esperanza y a la vida, y emprendí una batalla con quimioterapias
y radioterapia que me transformó por dentro y por fuera.
Años después, cuando creí
que ya había cerrado ese capítulo, a mis 68 años, volvió (Hoy tengo 73). Esta
vez con otro rostro, con otro dolor, pero sin el mismo temor. Porque Dios me
había regalado décadas de aprendizaje, de amor, de entrega profunda al espíritu
y mi corazón fortalecido por la fe y confianza en lo divino.
Te habla una mujer que
enfrentó el cáncer de mama por doble partida me refiero en las dos mamas y que
aprendió que el dolor no siempre anuncia el final, sino muchas veces el
comienzo de una nueva forma de vivir.
Cada cicatriz cuenta una
historia de lucha y esperanza. Cada revisión a tiempo, cada mamografía, cada consulta
médica es un acto de amor hacia una misma y hacia quienes amamos.
El cáncer no espera, no
distingue edad, color ni condición; pero sí se puede vencer cuando se enfrenta
con valentía, fe y prevención temprana.
Fueron dos batallas, dos
renacimientos.
La fe, la esperanza y la
confianza en Dios me sostuvieron cuando el miedo quiso vencerme.
No tengas miedo porque Dios camina contigo, incluso
en los días más duros y jamás desconfíes de su providencia, porque todos
sabemos que sólo Dios tiene el control de nuestras vidas.
¡POR ESO, MUJERES DE TODAS
LAS EDADES!...
Hoy les digo, que no esperen
que duela para reaccionar.
Y por eso hoy te hablo, mujer, con voz fuerte y alma
encendida.
Si algo te inquieta, busca
ayuda médica ya, sin miedo, sin vergüenza, sin excusas.
El cáncer tiene cura cuando se detecta temprano, pero no perdona la indiferencia ni el descuido.
Mírense con ternura frente
al espejo.
Tóquense sin miedo, con la seguridad de que el
conocimiento de su cuerpo puede salvarles la vida.
No posterguen
la cita con el oncólogo. No teman pedir ayuda.
No esperemos a octubre para
cuidar lo que Dios nos regaló, nuestro cuerpo, nuestro templo, nuestra vida.
Hoy, como sobreviviente del
cáncer, quiero decirte que la detección temprana salva vidas. Que la fe, la
ciencia y el amor de una familia forman el mejor tratamiento.
Y que, aunque el camino
duela, la vida después del cáncer es posible, luminosa y digna de ser
celebrada.
Hoy estoy viva, Gracias al
amor y la gran misericordia del Señor, gracias a la fe y la ciencia que me permitió
seguir aquí para decirte esto:
El miedo paraliza, pero la fe te levanta.
El silencio mata, pero la detección temprana salva
vidas. Y si hoy puedo hablarte, es porque Dios me dio una
segunda oportunidad para convertir mi historia en un mensaje de vida.
Por eso te alarmo, te grito
con amor y esperanza:
Hazlo por ti, por tu familia, por los que
amas.
Porque vivir también es un
acto de fe.
Y CUANDO CREAS QUE TODO
TERMINA, DESCUBRIRÁS QUE LA VIDA, A PESAR DE TODO… SIGUE SIENDO HERMOSA.
“Aunque ande en valle de
sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu
cayado me infundirán aliento.” Salmo 23,4
¡Que el Señor nos bendiga y
la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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