¡UNA SENTENCIA DE 30 AÑOS QUE MARCA UN ANTES Y UN DESPUÉS!
La Ley 1636 YA ES HISTORIA…
La primera condena dictada
bajo la Ley N° 1636 demuestra que en Bolivia se acabó la tolerancia a los
delitos que dañan la inocencia de nuestros niños, niñas y adolescentes. Un
agresor recibió 30 años de presidio por producir material de abuso sexual,
violación y pornografía de niños, niñas y adolescentes cuya víctima es una niña de 9 años.
La Fiscalía General del Estado actuó con eficacia y prontitud al promover una ley hasta llegar a su promulgación y hoy, ya vigente,
enviando un mensaje claro, que la justicia está de pie para proteger a la niñez.
La justicia está actuando
con eficacia, pero no basta con las leyes.
Porque esta misión no es sólo
de las autoridades.
Es también compromiso de
cada padre y madre para educar y vigilar.
Es responsabilidad de los
maestros y educadores para orientar y prevenir.
Y toda la sociedad tiene la
obligación moral y legal de proteger a los menores, aunque no exista
parentesco, sin temor a represalias.
Cada uno de nosotros está
llamado a ser guardián de la inocencia y defensor de la integridad de los pequeños.
Callar ante un abuso es ser
cómplice; denunciar, acompañar y proteger es ser parte de la solución.
Esta sentencia debe alertar
a los depredadores que acechan, pero sobre todo debe despertar en nosotros la
valentía de cuidar, prevenir y actuar de inmediato.
Porque proteger a un niño
es proteger el futuro de todos.
La nueva ley de Protección
de la Integridad de Niñas, Niños y Adolescentes en Entornos Digitales, YA ES
HISTORIA, YA ES JUSTICIA INMEDIATA. En Cochabamba se dio este paso histórico con
la primera sentencia de la nueva Ley 1636.
Proteger a un niño es
proteger a toda la humanidad.
Que esta sentencia ejemplar
nos despierte a la acción y al compromiso: ¡Nunca más tolerancia al abuso
sexual y a la pornografía infantil!
"Cuídense
de no despreciar a uno de estos pequeños; porque les digo que sus ángeles en
los cielos contemplan continuamente el rostro de mi Padre que está en los
cielos." Mateo 18, 10
Esta cita recuerda que cada
niño tiene un valor infinito delante de Dios y que debemos protegerlos con
firmeza y amor.
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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