MENSAJE REFLEXIVO A LA OPINIÓN PÚBLICA
En los últimos días hemos
escuchado expresiones desafortunadas desde la esfera política. Comparaciones
con el autismo, con el cáncer e incluso frases como “maldito país” han herido
la sensibilidad de muchos.
El autismo no es un
insulto, sino una condición que nos recuerda que cada persona es un milagro de
Dios: “Tú formaste mis entrañas… formidables son tus
obras” (Salmo 139,13-14).
Cada persona con autismo
tiene talentos, formas únicas de comunicarse, de amar y de aportar a la
sociedad. Lejos de ser motivo de burla, el autismo debe inspirarnos respeto,
comprensión y políticas de inclusión que permitan a estas personas
desarrollarse plenamente.
El cáncer no debe usarse
como metáfora política para describir la situación del país, puede herir
profundamente a quienes han vivido de cerca esa batalla, (y me siento aludida),
nunca debería usarse como insulto o descalificación.
La Biblia nos enseña a
acompañar al que sufre, no a usar su dolor como alegoría de decadencia. Sin
embargo, esta imagen puede ser dolorosa, porque convierte en emblema el
sufrimiento real de tantas familias que luchan día a día contra esa enfermedad.
A quienes luchan contra esta enfermedad, Dios
les dice: “No temas, porque yo estoy contigo” (Isaías 41,10).
Nuestra Bolivia no es maldita, es tierra
bendita, herida por la corrupción y el narcotráfico. Lo “maldito” no es el país, sino el pecado de la corrupción y el
narcotráfico.
La corrupción es la raíz de
la desconfianza porque corroe las instituciones. Destruye la confianza de los
ciudadanos en sus autoridades, cuando los recursos públicos se desvían por
sobornos, clientelismo o favoritismos, los más pobres son los más afectados,
porque quedan sin acceso a servicios básicos y justicia, alimenta la impunidad
y convierte a los gobiernos en cómplices silenciosos de la desigualdad. La
corrupción oscurece la justicia y despoja a los más pobres de lo que les
corresponde.
La Palabra de Dios es
clara: “No recibas regalos, no aceptes soborno, porque deslumbran aún a los prudentes
y pervierten las sentencias de los justos.” (Éxodo 23,8).
Y el narcotráfico debe ser erradicado
porque es un veneno social y económico, que no sólo destruye vidas a través de
la adicción y la violencia, sino que también erosiona la estructura social.
Alimenta economías ilícitas, genera redes de criminalidad y pone en riesgo la
seguridad de comunidades enteras.
Narcotráfico y corrupción están
íntimamente ligados. El primero necesita de la segunda para sobrevivir, sin
jueces, policías o funcionarios corruptos que cierren los ojos, el negocio
ilícito no podría sostenerse. Y a su vez, la corrupción se fortalece con el
dinero sucio que compra conciencias y voluntades.
Como sociedad no podemos
normalizar discursos que hieren. Necesitamos palabras que sanen, que unan y enciendan
esperanza.
Que Bolivia sea siempre
tierra de bendición y que, en este balotaje, el Señor ilumine a nuestro pueblo
para elegir gobernantes conforme a su voluntad y justicia.
“Cuando los justos
gobiernan, el pueblo se alegra; pero cuando los impíos dominan, el pueblo
gime.” (Proverbios 29,2).
¡Que el Señor nos bendiga y
la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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