“DE LOS HOGARES A ZOOM: LA VIRGEN NOS SIGUE UNIENDO”
Cuando yo era niña, mi abuelita me hacía rezar el rosario. Para mí era muy largo rezar cinco decenas y terminaba dormida. A empujones, mi abuelita me decía: “hay que terminar de rezar por tantas necesidades”. Como que se entraba por un oído y se salía por el otro, muchas veces no asimilaba y lo digo con sinceridad. Pero con el tiempo comprendí que rezarlo verdaderamente y asimilándolo, el rezo del Rosario es una maravilla.
Aquella monotonía que me parecía y me hacía dormir quedó atrás, porque descubrí que en cada misterio se revela la vida de Jesús reflejada en el rostro amoroso de María. Y en cada repetición, el alma se sumerge en la ternura de quien guarda en su corazón a toda la humanidad.
Desde 1989 ocurrió algo hermoso y te lo cuento: se formó en Tarija un grupo de oración mariano que ha recorrido muchos hogares llevando la imagen de la Virgen María. Compartimos el rezo del Santo Rosario, elevamos súplicas por los enfermos y con el enfermo en cada casa, por quienes se encontraban en hospitales y clínicas, así como por las intenciones del Santo Padre, de la Iglesia Católica, de nuestros sacerdotes, del obispo de la Diócesis, de las vocaciones sacerdotales y religiosas, laicos comprometidos y por las necesidades que cada familia carga en su corazón. Y haciendo una retrospección, mi abuelita tenía mucha razón...
Este caminar se mantuvo fiel como ya dijimos, desde 1989 hasta el año 2019. Pero a partir de 2020, la pandemia impidió continuar con las reuniones presenciales. Sin embargo, la Virgen no quiso que se dejara de rezar; nos unió a través de la tecnología.
Desde el 22 de marzo de 2020 y hasta el día de hoy rezamos el Rosario diariamente por Zoom en una familia mariana que ha traspasado fronteras y ha fortalecido la fe de muchas personas que se unen a través de esta plataforma.
Hoy extendemos esta invitación a todos quienes deseen unirse a esta corriente de oración y amor mariano. Cada día es una oportunidad para dejarnos abrazar por la Madre de Dios, para interceder por nuestras familias, nuestra Iglesia y nuestro mundo.
No importa dónde estés: abre tu corazón, conecta tu fe y acompáñanos en este rezo que fortalece, une y llena de esperanza. María siempre nos espera con ternura, y cada Ave María pronunciada es un susurro de amor que llega al cielo.
Si estás pasando por dificultades en tu vida, recuerda que la oración es nuestra fortaleza. En cada Rosario encontramos consuelo, esperanza y la certeza de que nunca estamos solos. María, Madre tierna y protectora, intercede por nosotros y nos conduce siempre a su Hijo Jesús.
Y María nos dice hoy, como en Caná: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5).
¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
Pide el LING para rezar al Cel 72945607
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