VUELVE A LEER EL EVANGELIO DE AYER DOMINGO. MATEO 19:30-20:16. Comienza así: “MUCHOS DE LOS PRIMEROS SERÁN LOS ÚLTIMOS, Y LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS"
Te lo
resumo de esta manera: Un propietario de una viña contrata trabajadores a
lo largo del día, prometiendo pagarles un salario justo. Al final del día, paga
a todos por igual, lo que provoca quejas de los trabajadores iniciales. El
propietario defiende su elección, diciendo que cumplió con el acuerdo inicial
de salario justo. La parábola destaca la generosidad de Dios y la importancia
de no compararse con otros en cuestiones espirituales.
Esta
parábola nos enseña que, en el Reino de Dios, la generosidad y la gracia divina
no se miden por la cantidad de tiempo o esfuerzo que dedicamos a servir a Dios.
En lugar de eso, se enfoca en la actitud de nuestro corazón y la respuesta a la
llamada divina. Los trabajadores que fueron contratados al final del día
recibieron la misma recompensa que los que habían trabajado durante todo el
día, lo cual puede parecer injusto desde
una perspectiva humana.
En la
parábola de los trabajadores de la viña, surge la envidia entre los
trabajadores que fueron contratados temprano en la mañana. Se sienten
envidiosos y descontentos cuando ven que los trabajadores que fueron
contratados más tarde reciben el mismo salario que ellos, a pesar de haber trabajado
menos tiempo. Esta envidia refleja un sentimiento humano común de comparación y
deseo de recibir más que los demás.
Sin embargo,
la parábola también resalta la respuesta del propietario de la viña, quien les
recuerda que se les prometió un salario
justo desde el principio y que no están siendo tratados injustamente. Esto
sirve como una lección sobre la generosidad de Dios y la importancia de no
enfocarse en lo que otros reciben en el Reino de Dios, sino en nuestra propia
relación con Dios y nuestra obediencia a su llamado.
El mensaje
central de esta parábola es enseñar sobre la gracia y la generosidad de Dios. La
viña representa el reino de los cielos, y los trabajadores representan a las
personas que se convierten en seguidores de Jesús en diferentes momentos de sus
vidas. A través de esta parábola, Jesús destaca que la gracia de Dios
no se basa en méritos humanos o en el tiempo de servicio, sino en su
generosidad y amor incondicional. Dios ofrece salvación y recompensa a todos
los que lo siguen, independientemente de cuándo lo hagan.
¡Que el
Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha
Villarroel de Rocha
Comentarios
Publicar un comentario