"HASTA QUE EL CUERPO DIJO BASTA" Quiero abrirles el corazón y compartir algo que marcó hace más de un mes mi camino de una forma que no esperaba. Durante mucho tiempo viví con una energía que parecía inagotable: haciendo, resolviendo, corriendo de un lado a otro, a la escuela, la oficina jurídica, los hijos, los grupos solidarios. Sin darme cuenta, convertí la actividad constante en mi forma de vida, y confundí productividad con propósito. Pero un día, mi cuerpo y mi alma dijeron basta. Tuve que retirarme, hacer una pausa forzada. Al principio fue frustrante… ¿cómo parar cuando estás acostumbrada a moverte todo el tiempo? Pero en ese silencio, en esa quietud que al principio me asustaba, Dios comenzó a hablar de una forma nueva. Me sostuvo, me acompañó, y me mostró que hay un tipo de fortaleza que sólo se encuentra en la debilidad reconocida, en el descanso sincero, en la oración silenciosa, en lo oculto. Aprendí que el mundo sigue girando, incluso cuando yo paro. Y q...
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