NOVENA A SAN JOSÉ DORMIDO

Durante estos nueve días depositaremos bajo la protección de San José Dormido nuestras necesidades personales, familiares y comunitarias. Pondremos en sus manos nuestras angustias, nuestros proyectos, nuestras enfermedades, nuestras lágrimas y nuestras esperanzas.

Vivimos tiempos difíciles. Muchas familias enfrentan preocupaciones por la salud, el trabajo, la economía, la falta de oportunidades, la inseguridad y la incertidumbre que atraviesa nuestra querida Bolivia. Ante tantas situaciones que parecen superar nuestras fuerzas, Dios nos recuerda que nunca estamos solos.

Por eso hoy nos acercamos con fe a San José Dormido, el hombre justo y silencioso que supo confiar plenamente en la voluntad de Dios. Mientras él descansaba, el Señor le mostraba el camino y obraba maravillas en favor de la Sagrada Familia.

DÍA 1

La confianza en Dios cuando no entendemos los caminos de la vida

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración Inicial

Amado San José Dormido, hombre justo y fiel, elegido por Dios para custodiar a Jesús y a María, hoy me acerco a ti con humildad y confianza.

Tú que supiste descansar en Dios aun cuando no comprendías plenamente sus designios; tú que escuchabas la voz del Señor en el silencio de la noche y obedecías sin temor, enséñame a confiar cuando el camino se vuelve incierto, cuando las preocupaciones me abruman y cuando no encuentro respuestas a mis problemas.

Así como Dios habló a tu corazón mientras dormías, permite que también mis angustias descansen bajo tu protección. Presenta ante el Señor mis necesidades, mis temores, mis proyectos y las intenciones que guardo en lo más profundo de mi alma.

(Los invito a escribir en una pequeña carta sus preocupaciones, necesidades, agradecimientos, sueños y peticiones, y colocarlas debajo de la imagen de San José Dormido o en la cajita destinada para este fin)

Así como San José descansaba confiando plenamente en Dios y recibía en sueños la luz para cumplir su voluntad, también nosotros pongamos en sus manos aquello que inquieta nuestro corazón. San José Dormido, recibe nuestras preocupaciones y preséntalas ante el corazón misericordioso de Dios.

Él nunca abandona a quienes ponen su esperanza en sus manos.

Reflexión

La vida muchas veces nos presenta situaciones que no entendemos: enfermedades graves, problemas económicos, conflictos familiares, pérdidas inesperadas de un ser querido, decisiones difíciles. En esos momentos podemos sentir miedo e incertidumbre.

San José también vivió momentos de confusión. Sin embargo, no permitió que el temor guiara sus pasos. Confió en Dios y dejó que fuera Él quien iluminara el camino.

Cuando todo parece oscuro, la fe nos recuerda que Dios sigue obrando. Aunque no veamos inmediatamente la solución, el Señor prepara caminos donde nosotros sólo vemos obstáculos.

Hoy San José Dormido nos invita a descansar nuestras preocupaciones en Dios y a creer que Él tiene la última palabra sobre nuestra historia.

Oración del Día

San José Dormido, ayúdame a confiar cuando no entiendo lo que sucede en mi vida. Dame serenidad para esperar los tiempos de Dios, fortaleza para afrontar las dificultades y fe para creer que Él siempre obra para mi bien.

Protege a mi familia, mi país, acompaña a los enfermos con cáncer, fortalece a quienes atraviesan pruebas difíciles y enséñanos a caminar con esperanza. Amén.

Jaculatoria

San José Dormido, custodio de nuestras preocupaciones, ruega por nosotros.

Oración Final

Oh glorioso San José Dormido, pongo bajo tu protección todas mis necesidades y preocupaciones. Mientras tú descansabas confiando plenamente en Dios, Él realizaba grandes maravillas.

Presenta ante Jesús mis súplicas y ayúdame a vivir con paz, esperanza y confianza en la voluntad divina.

San José Dormido, ruega por nosotros. Amén.

Rezamos Padre Nuestro. Ave María. Gloria.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¡San José Dormido, recibe mis necesidades y las de Bolivia! ¡Que mientras duermo, Dios obre aquello que mis fuerzas no pueden alcanzar!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

(Dios mediante seguiremos mañana)

 

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