DÍA 7.

PORQUE TU VIDA IMPORTA.

A ti, mujer valiente…

A ti que hoy atraviesas uno de los momentos más difíciles de tu vida.

A ti que has sentido miedo, cansancio, incertidumbre… y aun así sigues de pie.

Quiero hablarte en voz baja, como se habla cuando el alma necesita descanso.

Yo también estuve ahí.

Sé lo que es recibir un diagnóstico que parece detener el tiempo.

Sé lo que es mirar a los hijos y preguntarse si estarás mañana.

Sé lo que es sentir que la vida, de pronto, se vuelve frágil.

Y también sé algo más.

Sé que, incluso en ese lugar, Dios está.

No siempre lo sentimos.

A veces el dolor es tan grande que parece que el silencio lo cubre todo.

Pero Él no se ha ido.

Está en cada fuerza que no sabías que tenías.

En cada mañana en la que te levantas, aunque no quieras.

En cada lágrima que cae… y también en cada una que logras contener.

Hoy quiero decirte algo que quizá necesitas escuchar:

no estás sola.

Nadie está preparado para escuchar un diagnóstico de cáncer.

El tiempo se detiene.

La mente se llena de preguntas.

El miedo aparece sin avisar.

Yo lo viví. Sentí que mi vida se rompía en dos.

Pensé en mis hijos, en mis sueños, en todo lo que podía quedar inconcluso.

Es normal sentir miedo. Es humano.

Pero también es posible levantarse, luchar… y vivir.

Hoy lo sé.

Pero también aprendí algo aún más importante:

hay un momento anterior a ese diagnóstico en el que podemos actuar.

Y ese momento es ahora…

Si hoy estás leyendo esto, no es casualidad. Es una invitación a vivir, a cuidarte, a creer. Porque la detección a tiempo salva vidas.

Y la fe, cuando se sostiene en Dios, también.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo.

Puedes cansarte. Puedes llorar. Puedes tener miedo.

Dios no te exige perfección.

Te sostiene con amor.

Y si mi historia puede tocar una vida,

si puede impulsar a una mujer a revisarse a tiempo,

si puede dar esperanza a quien está luchando…

entonces todo lo vivido tiene sentido.

Hoy no solo soy sobreviviente.

Soy testimonio. Y, sobre todo, soy instrumento de Dios.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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