ESTA SEMANA QUIERO ABRIR MI HISTORIA…PORQUE ES NECESARIO QUE LA SEPAS.

No para quedarme en el dolor, sino para transformarlo en prevención.

Quiero hablarte como mujer, como madre, como sobreviviente.

No desde la teoría, sino desde lo que viví.

En los próximos días compartiré mensajes que pueden marcar la diferencia: cómo revisarte, qué señales no ignorar, qué mitos dejar atrás… y cómo sostener la fe cuando todo parece incierto.

No tienes que estar enferma para empezar a cuidarte.

Y si estás luchando, no tienes que hacerlo sola.

Si hoy estás leyendo esto, acompáñame.

Porque una historia puede despertar conciencia…

y una decisión a tiempo puede salvar una vida.

DÍA 1

“Dos veces cáncer de mama: sobrevivir para contarlo y advertir”

Tenía 35 años cuando el cáncer de mama llegó por primera vez.

Sentí miedo, incertidumbre… pensé que todo se detenía.

Tenía tres hijos pequeños y muchos sueños por cumplir.

Nunca imaginé que me pasaría a mí.

Pero no fue el final.

Me aferré y me entregué a Dios, busqué ayuda a tiempo y decidí no rendirme.

A los 68 años volvió.

Y entonces entendí algo: el cáncer no siempre avisa, pero cuando lo hace, el tiempo es todo. Ya no era la misma.

Porque lo enfrenté con fe, fortaleza emocional y una comprensión más profunda de la vida, que fue valorada al comprender como un regalo inapreciable tan sólo por la misericordia del Señor.

Hoy tengo 74 años recién cumplidos…Y sigo aquí.

No por casualidad, sino porque fue detectado a tiempo… y porque Dios sostuvo cada paso.

El cáncer de mama puede ser silencioso, pero no es invencible.

La diferencia está en escucharnos, revisarnos y no postergar.

Si estás leyendo esto, como mujer consciente del valor imponderable de la vida humana, no lo dejes para después.

Detectarlo a tiempo salva vidas.

A mí me salvó la mía… sostenida por la fe.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!.

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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