MES DE MARZO: MES DE SAN JOSÉ DORMIDO

Es muy oportuno que, en este mes de marzo, dedicado a San José, comencemos a darlo a conocer más profundamente. Muchos conocen su nombre, pero pocos conocen la grandeza de su misión: custodiar a la Virgen María y proteger a Jesús. Fue un hombre justo que supo escuchar la voz de Dios incluso en sueños, y obedecer sin dudar.

 La Iglesia celebra su fiesta el 19 de marzo, y durante todo este mes estamos invitados a contemplar su vida silenciosa, fiel y llena de confianza en Dios.

Dar a conocer poco a poco la devoción a San José Dormido es sembrar confianza en los corazones. Es enseñar que podemos entregar nuestras preocupaciones y descansar en la voluntad de Dios, como él lo hizo.

¿Por qué se le llama San José Dormido?

Se le llama Dormido porque en el silencio de su descanso Dios le habló y guió la historia de la salvación. Y hoy sigue siendo modelo de confianza y fe.

Según el Evangelio, San José no vio al ángel estando despierto, como ocurrió con María en la Anunciación.

En el caso de San José, el Evangelio de San Mateo dice claramente que “el ángel del Señor se le apareció en sueños cuatro veces(Mt 1,20; 2,13; 2,19; 2,22).

Es decir:

No se menciona una aparición visible mientras estaba despierto.

Las cuatro intervenciones divinas fueron en sueños.

Cada vez que despertaba, José actuaba inmediatamente.

En cuatro momentos decisivos, Dios le reveló su voluntad en sueños:

-          No temer recibir a María.

-          Huir a Egipto para proteger al Niño Jesús.

-          Regresar a Israel.

-          Establecerse en Nazaret.

Sólo fueron sueños…

El texto bíblico habla explícitamente de sueños.

Pero en la mentalidad bíblica, el sueño no es algo imaginario o fantasioso: es un medio real por el cual Dios comunica su voluntad (como ocurrió también con José en el Antiguo Testamento o con otros personajes bíblicos).

Lo importante no es el modo, sino la obediencia inmediata de José.

 Lo más impresionante:

José: No pide señales adicionales. No duda después de despertar. No discute.

Sueña… despierta… y obedece.

Por eso es modelo de fe silenciosa. Es el Santo del silencio.

¿Qué significa que esté dormido?

No significa descuido ni pasividad.

Significa: Confianza total en Dios. Abandono en la Providencia. Paz interior. Escucha profunda en el silencio.

San José puede “dormir” porque su corazón está en Dios.

Y mientras él duerme, Dios actúa.

José descansaba, pero su alma estaba despierta a la voz de Dios. Su sueño simboliza abandono confiado, silencio interior y total disponibilidad.

La devoción a San José Dormido nos recuerda que cuando ponemos nuestras preocupaciones en las manos de Dios, podemos descansar en paz. Él actúa incluso cuando nosotros no vemos ni entendemos todo.

Dormido… pero atento.

Silencioso… pero obediente.

Humilde… pero elegido para una misión inmensa.

Por eso la devoción enseña que, cuando colocamos nuestras preocupaciones escritas en una carta y la ponemos bajo su imagen, estamos diciendo:

“San José Dormido, Custodio de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Inflama mi corazón para que en Él, sólo Reine Jesús, como Reinó en tu Santo Corazón”

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos Proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

(Continuará…)

 

 

 


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