LA IGLESIA LLAMADA A ILUMINAR SIEMPRE, MÁS AÚN EN TIEMPO DE CUARESMA

“Recordemos que la Iglesia Católica no está llamada a esconderse, sino a iluminar al mundo con el evangelio, más aún en este tiempo de conversión y gracia.”

La Cuaresma es un tiempo especial de conversión, preparación y renovación espiritual. Durante estos cuarenta días, la Iglesia invita a los fieles a mirar su vida con sinceridad, volver a Dios y renovar su compromiso cristiano.

 La misión y finalidad de la Iglesia Católica

La Iglesia Católica tiene como finalidad anunciar el Evangelio, conducir a las personas a la salvación y continuar la obra de Jesucristo en el mundo. Desde sus orígenes, la Iglesia ha mantenido viva esta misión mediante la predicación del Evangelio, la celebración de los sacramentos, el servicio a los más necesitados y guiar espiritualmente a la humanidad.

La Iglesia no es simplemente una institución humana; fue fundada por Jesucristo mismo cuando confió a los apóstoles la misión de continuar su obra. De manera especial, el Señor estableció a Jesucristo como fundamento de la Iglesia y confió a San Pedro Apóstol una misión particular dentro de ella.

La Sagrada Escritura recuerda este momento con estas palabras:

“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.” Mateo 16,18

Más de dos mil años de fe y permanencia

Uno de los signos más notables de la Iglesia es su permanencia a lo largo de más de dos mil años de historia. A pesar de persecuciones, dificultades y cambios en el mundo, la Iglesia ha continuado su misión, extendiéndose por todos los continentes y manteniendo la misma fe transmitida desde los apóstoles.

Esta continuidad no se explica sólo por factores humanos, sino por la convicción de los creyentes de que Cristo permanece con su Iglesia y la guía a través del tiempo.

Los tres pilares de la Cuaresma

La Cuaresma es un tiempo de conversión y renovación espiritual en el que la Iglesia invita a los fieles a volver a Dios y fortalecer su compromiso cristiano.

En este tiempo, la Iglesia está llamada a ser luz y guía para el mundo mediante el testimonio de la fe. Durante la Cuaresma, la Iglesia propone tres caminos concretos para renovar la vida cristiana: la oración, el ayuno y la limosna.

La oración fortalece la relación con Dios y orienta el corazón hacia la conversión.

El ayuno ayuda a dominar los deseos y recordar que Dios es lo más importante.

La limosna expresa la caridad y el amor al prójimo, especialmente hacia los más necesitados.

Así, mediante estas prácticas, los cristianos crecen en fe, conversión y amor.

El Evangelio resume estas prácticas diciendo:

“Cuando des limosna… cuando ores… cuando ayunes… tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” Mateo 6, 1-18

Porque la Iglesia no está llamada a esconderse, sino a iluminar al mundo con la luz de Cristo, como dice el Señor: “Ustedes son la luz para el mundo; no se puede ocultar una ciudad puesta sobre un cerro.” (Mateo 5,14).

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

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