MENSAJE PARA LAS AUTORIDADES NACIONALES
En tiempos de grandes
desafíos, el ejemplo del Rey Salomón nos recuerda el valor supremo de la
sabiduría en el ejercicio del poder. Cuando se le concedió la oportunidad de
pedir cualquier cosa, Salomón no solicitó
riquezas ni victorias, sino entendimiento para gobernar con justicia y
discernimiento a su pueblo.
Así también, se eleva un
deseo sincero para que nuestras más altas autoridades conduzcan a la nación con
esa misma sabiduría. Una sabiduría que escucha antes de decidir, que busca la
equidad antes que la conveniencia, y que pone el bienestar del pueblo por
encima de todo interés particular.
Que la inspiración de
Salomón los guíe a tomar decisiones con prudencia, justicia y amor por la verdad,
para que el país avance en unidad, prosperidad y paz.
“Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para
discernir entre lo bueno y lo malo.” 1
Reyes 3,9
Que este espíritu inspire a nuestras autoridades a
conducir a la nación con sabiduría, justicia y amor por la verdad; que cada
decisión sea guiada por la búsqueda del bien común, la paz y la prosperidad de
todos.
En este nuevo mandato, Bolivia vuelve a poner su
esperanza en las manos de quienes hoy asumen el deber de conducir el destino de
la Nación. Que el ejercicio del poder no sea un privilegio, sino un servicio;
no una ambición, sino una responsabilidad ante Dios y ante el pueblo.
El país necesita líderes que escuchen, que unan, que
siembren justicia y recojan paz. Que cada decisión sea guiada por la sabiduría
del corazón, por la verdad que libera y por el amor al prójimo que edifica.
Recordemos que toda
autoridad proviene de Dios (Romanos 13,1), y que servir con rectitud es la forma más alta de honrarlo. Que la
Biblia y el Crucifijo, presentes nuevamente en las instituciones, sean la luz
que ilumine sus caminos y la agenda de que sólo con fe, integridad y humildad
se construye una Bolivia más justa, libre y fraterna.
Que el Señor bendiga al Presidente, y a todas las
nuevas autoridades, dándoles la fortaleza de gobernar con sabiduría y el coraje
de buscar siempre el bien común.
“Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor.” Salmo 33,12
¡Que el Señor nos bendiga y
la Virgen nos proteja!
Tu amiga
Mirtha Villarroel de Rocha
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