DIOS VUELVE A ESTAR PRESENTE: REPONEN EL CRUCIFIJO Y LA SANTA BIBLIA EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS

En un acto cargado de simbolismo y respeto por la fe del pueblo boliviano, la Cámara de Diputados aprobó por dos tercios de los votos la reposición del Crucifijo y la Santa Biblia en los actos de juramento y en el recinto legislativo. Los legisladores decidieron devolver al país esos signos que durante décadas acompañaron los juramentos y recordaron que el poder humano tiene un límite, el de la conciencia y el de Dios.

La reciente decisión de la Cámara de Diputados de reponer el Crucifijo, más que un acto emblemático, es un retorno a la raíz espiritual que dio sentido a nuestra nación.

 “Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena; pero bienaventurado es el que guarda la ley.” 1 Proverbios 29,18

Sin la guía de la Palabra de Dios, una nación pierde su rumbo. Esta cita resalta la necesidad de la Biblia como fuente de sabiduría y dirección moral para los gobernantes.

Símbolos que unen fe y responsabilidad

El Crucifijo y la Biblia representan más que un credo religioso, los valores universales como la justicia, la verdad, el amor y la compasión.

Al ser reinstalados en la Cámara de Diputados, se busca recordar a las autoridades electas que el ejercicio del poder debe estar guiado por principios éticos y por el compromiso con el bien común.

No se trata de imponer una creencia, sino de recordar el sentido moral del servicio público.

Jurar ante la Palabra de Dios y ante el símbolo del sacrificio de Cristo es un acto de humildad, que invita a asumir la función pública con conciencia y rectitud.

Aunque Bolivia fue declarada Estado laico en la Constitución de 2009, esto no significa la exclusión de lo espiritual del ámbito público, sino la libertad de cada ciudadano y autoridad para profesar su fe.

El respeto a la diversidad religiosa no contradice el reconocimiento de los valores cristianos que han marcado profundamente la historia y la identidad del país.

Por eso, la reposición de la Biblia y el Crucifijo no vulnera la laicidad, sino que la enriquece porque ofrece a cada legislador la libertad de expresar sus creencias y de guiar su labor con base en su conciencia moral.

Un acto de esperanza y unidad

En un contexto social donde la política suele verse con desconfianza, recuperar estos símbolos es también una invitación a la reflexión y al compromiso ético.

La Biblia recuerda que la verdad y la justicia deben ser el fundamento de toda decisión.

El Crucifijo, en cambio, enseña que el poder solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás.

Ambos símbolos, presentes nuevamente en el legislativo, son una lámpara encendida que invita a gobernar con fe, dignidad y responsabilidad.

No hay gobierno justo sin conciencia moral, ni poder legítimo sin servicio al pueblo.

La Biblia y el Crucifijo son, en ese sentido, una guía para recordar que toda autoridad proviene para servir, no para dominar.”

“Practiquen la justicia y hagan el bien. Libren al oprimido de mano del opresor; y no engañen ni maltraten al forastero, ni al huérfano ni a la viuda.” Jeremías 22:3

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel

 

 

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