REFLEXIÓN RUMBO AL BALOTAJE

Bolivia necesita respuestas claras y urgentes.

La crisis económica no es una estadística; es muy grave porque toca el bolsillo y el corazón de cada familia. Muchos bolivianos sobreviven y con angustia, porque no saben si podrán alimentar a sus hijos. La canasta familiar sube cada día, la salud se convierte en un lujo para enfermos de cáncer, renales y diabéticos, y otras enfermedades incurables que no pueden costear sus medicamentos.  

Y el trabajo digno se ha vuelto una esperanza lejana para muchos. Jóvenes profesionales, formados con tanto sacrificio, emigran en busca de oportunidades que aquí no encuentran, dejando un vacío doloroso, a eso lo llamamos la fuga de cerebros. Cada avión que despega lleva no sólo personas, sino también sueños, capacidades y futuro que nuestro país pierde.

En este corto tiempo que nos queda hasta el 19 de octubre, nuestro voto es decisivo, los candidatos deben responder con claridad a tantas interrogantes:

¿Qué harán para bajar el precio de la canasta familiar? ¿Cómo garantizarán que los medicamentos y tratamientos estén al alcance de todos? ¿Qué políticas pondrán en marcha para que ningún niño se acueste con hambre en Bolivia? ¿Cómo lucharán contra la corrupción que roba los recursos destinados a los más necesitados y el narcotráfico que no sólo destruye vidas, sino que erosiona la estructura de una sociedad y una familiar? ¿Cómo devolverán esperanza a los más pobres? ¿Cómo enfrentarán la desigualdad que margina a los más pobres? ¿Qué políticas aplicarán para que las mujeres, madres solteras y familias numerosas no sean las más golpeadas por la crisis? ¿Qué medidas aplicarán para crear empleo digno y detener la fuga de cerebros, asegurando que nuestros jóvenes puedan quedarse y construir aquí sus proyectos de vida? ¿Qué políticas impulsarán para fortalecer el emprendimiento, la innovación y la investigación científica?

Un país sin oportunidades especialmente para su niñez y sus jóvenes, es un país que camina hacia atrás.

Nuestro voto debe ser consciente y responsable. Porque no se trata sólo de elegir personas, sino de apostar por un futuro con dignidad, justicia social y pan en la mesa para todos.

No se trata de promesas vacías, sino de compromisos firmes con el pueblo que sufre.  Nuestro voto no puede ser un cheque en blanco, sino un acto de conciencia, de amor a la patria y de esperanza en un futuro mejor.

El voto más que un derecho: es un acto de razón y de fe. Votar es sembrar futuro. Porque la política verdadera debe ser servicio, y el servicio debe tener rostro humano.

La Palabra de Dios nos recuerda:

“Defiende la causa del débil y del huérfano; haz justicia al afligido y menesteroso. Libra al pobre y al necesitado” (Salmo 82, 3-4).

Oremos por nuestros candidatos, para que sus decisiones sean justas y sabias.

Oremos por Bolivia, para que el Señor nos conceda paz, unidad y esperanza en un futuro mejor.

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

 

 

 


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