DÍA DEL ÁNGEL DE LA GUARDA

Hoy conmemoramos a nuestros Ángeles Custodios, esos compañeros fieles que Dios nos ha dado para cuidar de nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene un ángel custodiando nuestra vida, regalo de Dios desde el inicio de la concepción. Ellos no son fantasía ni poesía, son seres espirituales que, con amor y fidelidad, nos acompañan, nos protegen en los peligros, nos inspiran a obrar el bien y nos sostienen en los momentos de debilidad.

 Cuántas veces hemos sentido esa voz interior que nos guía, ese impulso que nos aparta de un mal camino o nos invita a hacer el bien. Ese es el susurro de nuestro ángel, que nunca se aparta de nosotros.

Mi madre solía decirnos con ternura: “Cada persona tiene un ángel de su tamaño, un guardián que nunca lo abandona.” Es una ilustración que a pesar de mis décadas de años que llevo encima, sigo rezando a mi ángel de la guarda pues,  nunca pasa de moda la oración enseñada por mamita a sus nueve hijos, siempre recuerdo a mi madre con   tan hermosa sabiduría  para recordar que Dios, en su amor infinito, nos confía a estos guardianes celestiales como prueba de su cuidado personal y único.

Queridos padres de familia transmitan esta fe a sus hijos. Enséñenles a saludar a su ángel custodio al despertar, a rezar con él antes de dormir, a confiarle sus miedos y alegrías. Si los niños crecen con la certeza de que nunca están solos, de que a su lado está su ángel de la guarda, aprenderán a caminar en la vida con más confianza, serenidad y fe.

La devoción al Ángel Custodio es una semilla de amor y seguridad espiritual que, sembrada en la infancia, da frutos de fortaleza y confianza en la adultez.

“Mira que no desprecies a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 18,10)

Hoy es un día para agradecer, orar y fortalecer nuestra amistad con nuestro guardián celestial. Recordemos que no caminamos solos: junto a nosotros marcha un enviado de Dios.

Pidamos hoy a Dios la gracia de vivir atentos a la presencia de nuestro ángel y que las familias hagan de esta devoción una herencia de fe para sus hijos.

“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.” (Salmo 91,11)

¡Que el Señor nos bendiga y la Virgen nos proteja!

Tu amiga

Mirtha Villarroel de Rocha

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