CARTA A LOS CENTINELAS DEL DIVINO NIÑO: REFLEXIÓN DESDE EL COMPROMISO.
Querido y
amado grupo:
Con mucha gratitud y también con dolor en el corazón,
queremos compartir una reflexión nacida de las últimas actividades realizadas
como grupo.
Durante nuestra segunda venta de garaje,
solamente tres personas (Cecilia Vadillo, Yaneth Cayo y Rita Castillo,
las mismas muy delicadas de salud) asumieron el esfuerzo de más de doce
horas continuas de trabajo, acompañadas únicamente por cuatro miembros
de una sola familia (la mía), incluyendo dos niños. Esto habla de una
entrega admirable, pero también de un abandono general por parte del resto
del grupo.
¿Dónde estaban los demás?
El grupo
está compuesto por 80 integrantes. ¿Qué pasó? ¿Por qué la mayoría se ausentó?
¿Nos sentimos realmente parte del grupo o sólo estamos inscritos en nombre?
Este no es
un reproche, sino una invitación urgente a revisar nuestro compromiso, porque
el trabajo y la misión no pueden recaer siempre sobre los mismos.
Un grupo donde se resalta el lema: ORACIÓN/ACCIÓN
y por ende solidario, se construye entre todos.
El Divino Niño no nos llama a ser espectadores, sino centinelas
activos, vigilantes, disponibles y
generosos al llamado inmediato de la solidaridad.
Agradecemos también profundamente a Arleth Rocha Álvarez,
quien asumió de forma individual la responsabilidad de la venta en línea por
la plataforma Libre, y a su novio quien colaboró con la difusión en TikTok.
Sin embargo, el acompañamiento fue escaso: ni siquiera logramos que muchos o
alguien acompañara con un simple like o compartieran los contenidos.
¿Qué nos está pasando?
Estas situaciones no son para
juzgar, pero sí, para llamar a una reflexión seria y sincera:
- ¿Estamos
realmente comprometidos con esta misión?
- ¿O solo
llevamos el nombre de “Centinelas” sin serlo en la práctica?
- ¿Nos
duele ver que los mismos de siempre cargan con todo?
- ¿Cuándo
fue la última vez que diste un gesto concreto de apoyo: físico, moral, económico,
espiritual o virtual?
El grupo no se sostiene sólo con buena voluntad, sino
con participación real. No se trata de poder estar en todo, pero sí de
hacerse presente, aunque sea con lo mínimo: un
mensaje, una oración, una acción pequeña, un "sí, aquí estoy". Significa
dar tiempo, esfuerzo, presencia y apoyo cuando se realizan actividades.
Muchos guardan silencio absoluto prefiriendo su comodidad.
El Divino Niño nos llamó a todos los integrantes que
por voluntad propia y con orgullo han decidido hacer pertenencia. Y en su
mirada dulce, también nos pregunta con ternura, pero con verdad:
“¿Estás
conmigo, o sólo me nombras?”
Con cariño
fraterno,
Mirtha Villarroel de Rocha
Administradora Centinelas del Divino Niño
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